vecinos de entonces. Se obtuvo datos sobre su día a día, costumbres, la música que escuchaban, los juegos que entretenían a los pequeños, y muchos otros detalles de sum_a importancia. Foto 4: Señora. Salomé Paredes de Taranco. Custodiadora del haras original. (Fuente: ICRuricancho) Una figura casi mítica que fue resaltada continuamente en las conversaciones y entrevistas: Carlos Palacios Villacampa. Él fue muy conocido entre nuestros entrevistados; muchos lo recordaban como una persona dedicada a su trabajo en la hacienda y amante de los caballos. Era necesario conocer mejor a esta persona, saber a qué se había dedicado y de dónde venía. Necesitábamos conocer datos personales, íntimos; desmitificar al personaje y compararlo con el importante señor del que se hacía referencia en los libros y otros fríos documentos formales, porque eso era lo esperado por los vecinos, eso era lo que toda la comunidad esperaba saber de un miembro de la oligarquía limeña, un señor de la élite que había quedado encantado con un lugar que hasta hacía poco era despreciado por muchos. Más adelante se logró contactar a Francisco Palacios Chopitea, nieto de don Carlos. Él nos brindó muchos de los datos deseados. La conversación con Francisco fue sumamente fructífera, ya que no solo nos ayudó a completar la historia del haras Lurigancho, sino que además donó un millar de adobes construidos durante la época que no habían sido usados y estaban en buenas condiciones de uso. Posteriormente, con ellos se construiría el Centro de Interpretación Haras Lurigancho. 2. La Conservación Dentro del equipo de profesionales que forman parte del IC - Ruricancho, un grupo de especialistas en conservación participó de manera activa en el desarrollo del proyecto. Los objetos donados para la implementación de la sala de interpretación son variados, así como variados fueron los materiales que se utilizaron para su elaboración. En atención a la naturaleza de cada uno, los conservadores aplicaron los tratamientos más adecuados a cada caso. Los procedimientos procuraron la limpieza y estabilización de las piezas, las mismas que antes fueron estudiadas y entendidas en su contexto. Todas sufrieron daños causados por distintos agentes: humedad, radiación solar, el polvo, heces de animales y el viento; todos estos actuaron en distintos grados, ocasionando diferentes efectos físico-químicos sobre los objetos recuperados. En gran medida, las intervenciones realizadas se han centrado en el retiro de la capa superficial de polvo y grasa. En el caso de los materiales de cuero, se ha hecho uso de líquidos que permitan su hidratación, limpieza y estabilización. Cabe resaltar que los procedimientos seguidos han buscado la conservación de los objetos. Por otro lado, se ha evitado pintar o agregar elementos que alteren la composición primigenia de los mismos, es decir, se evitó la restauración o reconstrucción de estos, a excepción de algunos de ellos que sí fueron restituidos con madera, como en
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx