San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

competencias, capacidades e indicadores de logro, permitan a los estudiantes desarrollar habilidades enmarcadas en los ocho aprendizajes significativos o macro competencias. Las clases no pueden ser solamente teóricas, necesitan ser complementadas con visitas a museos, sitios arqueológicos; es decir, se debe partir de situaciones significativas y sobre todo entrar en contacto directo con materiales culturales elaborados por los grupos humanos y civilizaciones que poblaron estas tierras, mediante el análisis de estos se comprenderá las técnicas empleadas para su elaboración, el grado de dificultad, la intencionalidad y, sobre todo, podremos acercarnos al pensamiento de los hombres y mujeres del Perú prehispánico. Los estudiantes necesitan construir sus propias respuestas, explicaciones, ideas y representaciones, necesitan conocer que hicieron los hombres y mujeres que los antecedieron, qué dificultades encontraron y cómo hicieron para superarlas, qué recursos obtuvieron de su medio ambiente para mejorar la calidad de sus vidas, qué creaciones culturales surgieron de dichas actividades y cómo fueron organizándose en torno a ellas creando su cultura. Para lograr esto, los (as) maestros(as) de las instituciones educativas del Nivel Básico Regular (EBR) tienen la posibilidad de emplear como una vía diversos recursos pedagógicos, cualquier instrumento u objeto que pueda servir como recurso para que, mediante su manipulación, observación o lectura se ofrezcan oportunidades para aprender algo, o bien con su uso se intervenga en el desarrollo de alguna función de la enseñanza (Gimeno 2001: 55). La aplicación de algunos conocimientos en arqueología se convierte en un excelente recurso pedagógico en los niveles de secundaria y primaria en la EBR. La importancia de la arqueología más allá de ser una ciencia que estudia al hombre antiguo, su medio y sus obras; no empieza ni culmina con una excavación arqueológica o la descripción y el análisis de los materiales descubiertos; por el contrario, durante los últimos años se ha visto su gradual apertura a temas, aspectos y contextos relacionados con la educación patrimonial por medio de la transmisión de los conocimientos arqueológicos en la enseñanza-aprendizaje y el desarrollo de la creatividad. No obstante, los maestros aun cuando ven en la arqueología una herramienta didáctica muy útil para desarrollar ciertas competencias de aprendizaje en el aula, tienen también un conocimiento superficial de las teorías, metodologías y técnicas de la arqueología moderna, de forma que el resultado de su uso en el aula habitualmente es poco representativo de su potencial y por supuesto -en ese sentido-, no representa una herramienta pedagógica. En tal situación, existe una brecha comunicativa significativa entre los investigadores y los maestros, donde en cambio, se podría constituir un nivel de transmisión de información de las investigaciones, metodologías y técnicas en arqueología, que sirvan para que los maestros haciendo uso de sus conocimientos pedagógicos las puedan adecuar a su contexto educativo. Se sabe que en la totalidad de los colegios para el estudio de la química, biología, anatomía y la física se cuenta con talleres o laboratorios de ciencias, donde los estudiantes complementan la parte teórica con la manipulación y la experimentación científica, mejorando con ello su nivel de aprendizaje. Si esto ocurre con otras disciplinas, entonces, cabe preguntarse ¿por qué no darle existencia a un sistema de talleres de arqueología en donde los estudiantes tengan la misma oportunidad de aprender a través de la interpretación, el análisis, la experimentación y la elaboración? Por otro lado, los talleres ofrecen una metodología nueva de trabajo no solo al docente de ciencias, sino a los profesores de otras áreas del conocimiento. Según Alberto Jiménez Vélez, los talleres son espacios en los que se generan saberes, interacciones, usos y formas que constituyen la expresión de un proceso lógico (Jiménez 1990: 194).

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