Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 74 | 75 | distrito de Wanchaq y sus proximidades—, como Chachacomayoc y Perayoq —propiedad de Manuel Berrio—, Huanchac Chico, Ttio y San Borja —propiedad de Faustina Quispe, Manuel A. Gamarra y Mariano I. Gamarra, respectivamente—, pertenecían a San Blas, que a su vez era el séptimo distrito del Cercado de Cusco a fines del siglo xix.197 Esta cotidianidad rural se vio trastocada por la llegada de poderosas maquinarias e instrumentos que la era capitalista, impulsada por las revoluciones industriales, implementó en la ciudad. Aunque su uso efectivo se incorporó de manera tardía, su sola presencia generó gran entusiasmo y alentó a las élites a promover discursos que pregonaban el progreso de la región. La locomotora fue una de estas grandes maquinarias que impresionaron al Cusco con su llegada en 1908. Como se mencionó anteriormente, su arribo fue tardío, ya que el tramo inicial (Mollendo-Arequipa) fue construido en 1871.198 La necesidad de expandir el emporio comercial en el sur hizo que, posteriormente, se integraran al proyecto ferroviario puntos estratégicos como Juliaca y el Cusco. Su llegada en 1908 se produjo a través del fundo Wanchaq, donde se congregó una multitud de personas, rendidas ante el espectáculo de la modernidad.199 Al respecto, el destacado político e intelectual cusqueño Roberto Garmendia, quien sostuvo que la llegada del ferrocarril significó un viraje significativo en el progreso de la región, recordaría, de primera mano, ese momento trascendental: Una tarde del mes de setiembre de 1908, una pitada del primer tren resonó en los aires y su eco fue repetido por los cerros que circundan la ciudad. Los alumnos del colegio de Ciencias movido como por un poderoso resorte abandonamos las aulas [y] llegamos los terrenos del fundo Huanchac donde contemplamos absortos, sentados en el suelo, los vagones de carga y hasta los brequeros y maquinistas que parecían hombres extraños, algo así como los marcianos que nos imaginamos.200 La integración del mercado surandino que supuso la llegada del ferrocarril no solo cuestionaría la lógica tradicional del comercio local, sino que, además, trastocaría el paisaje de una manera irreversible. El arribo del ferrocarril a Wanchaq anunció que el Cusco se incorporaba a una nueva etapa de comercios y negociaciones, pero también puso de manifiesto las limitaciones de su geografía citadina, donde las grandes infraestructuras para la industria y el comercio aún eran inexistentes. 197 Ibid. 198 Samanez Argumedo y Kuon Arce, 2018. 199 Garmendia, 1968. 200 Ibid., p. 43. Nota. Obreros y empleados de la fábrica Huáscar. Fotografía anónima, 1933. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Desde la segunda mitad del siglo xix hasta inicios del siglo xx, una serie de capitales —tanto cusqueños como foráneos— empezaron a apostar por erigir fábricas en la región, impulsados por las proyecciones mercantiles que suponían las innovadoras maquinarias de la Revolución Industrial y la llegada del ferrocarril. Fue así que aparecieron fábricas textiles en el Cusco, como las de Lucre (1861), Maranganí (1896), Urcos (1910) y Huáscar (1915). Esta última, la fábrica de hilados y tejidos Huáscar, se estableció en el aún inexistente distrito de Wanchaq, entre las intersecciones de la calle Huáscar y la avenida de la Cultura. Fue constituida por César de Luchi Lomellini, Abel Montes y Emilio Carenzi, con un capital registrado de 70 000 libras peruanas y edificada en una superficie de 7200 metros cuadrados, que se extendía entre las calles Huáscar y Garcilaso; además, contaba con un aproximado de 400 obreros, entre varones, mujeres y niños.201 La fábrica Huáscar, al estar ubicada en las inmediaciones de la ciudad, se benefició con la llegada de la electrificación y tuvo acceso a componentes extranjeros, al mismo tiempo que no dudaba en promocionarse como una de las mejores fábricas cusqueñas de la época: Esta fábrica está montada con maquinaria modernísima, importada de Inglaterra en 1916, es decir en plena guerra europea: cuenta con personal experto de obreros, y estas circunstancias le permiten competir, con ventaja, con similares extranjeros de producción, tocuyos y vichies.202 La constante modernización de esta fábrica wanchina fue un requisito indispensable para sus socios. Al cabo de poco tiempo, no solo Inglaterra fue el país del que se importó tecnología, sino que también Alemania se sumó como proveedor, en este caso de tintas. Así, con la adquisición de materia prima algodonera de origen nacional, se esperaba 201 Samanez Argumedo y Kuon Arce, 2018. 202 Sociedad de Propaganda del Sur del Perú, 1921: 24.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx