Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 70 | 71 | que terminaron siendo vendidas a museos extranjeros— eran medianamente visitadas en el siglo xix por intelectuales y curiosos que buscaban conocer más sobre el pasado incaico. En la década de 1920, con la creación del museo arqueológico de la ciudad, se buscó congregar ese mismo interés. Para ello, se inició un amplio inventario fotográfico y se elaboraron guías turísticas destinadas a satisfacer las necesidades culturales de los visitantes, además de brindar una oportunidad para divulgar la riqueza arqueológica de la región. Si bien más adelante se crearían —desde los lineamientos del Gobierno central— oficinas dedicadas a la administración y promoción turística, como la Corporación Nacional de Turismo (1946), desde el Cusco estas iniciativas encontraron —de forma temprana— la posibilidad de proyectarse desde la municipalidad provincial. En la década de 1930, esta entidad instaló una oficina de difusión turística que, aunque contaba con escasos recursos, asumió el compromiso de generar mejores oportunidades para consolidar la industria turística en la región. Desde advertencias para evitar pegar anuncios publicitarios en los muros incaicos hasta la gestión y obtención de pequeñas subvenciones que permitieron costear los honorarios de vigilancia itinerante en ciertas ruinas incaicas, la Oficina de Turismo y Propaganda contribuyó, en la medida de sus posibilidades, a mostrar mejoras en la ciudad y sus alrededores. Esto resultaba particularmente importante si recordamos las críticas de figuras como Markham, Squier y el propio Bingham, quienes habían catalogado a la ciudad como un lugar sucio y desordenado. La década de 1920 transcurrió con diversas iniciativas que buscaban mejorar la percepción que se tenía del Cusco. A medida que el mundo iba tomando conocimiento de los grandes descubrimientos arqueológicos en Egipto, México y el Perú, el turismo también adquiría —de forma proporcional— relevancia como una práctica exclusiva de las élites y de las clases medias, que, seducidas por las grandes civilizaciones de la antigüedad, comenzaron a emprender viajes por el mundo. Esta coyuntura presionó para que en el Perú se instauraran corporaciones públicas a nivel nacional encargadas de la administración de las ruinas prehispánicas, conocidas como los patronatos de arqueología. En 1929, se estableció en Cusco el Patronato Departamental de Arqueología, lo que marcó un antes y un después en los asuntos relacionados con la conservación del patrimonio nacional, además de representar una oportunidad para enfrentar desafíos vinculados al turismo en la región. Nota. Sector arqueológico de Tambomachay cubierto de vegetación. Fotografía de Abraham Guillén (ca. 1934). Tomado de Centro y Archivo Luis E. Valcárcel. Nota. Limpieza y puesta en valor del sector arqueológico de Tambomachay. Fotografía de Abraham Guillén (ca. 1934-1935). Tomado de Centro y Archivo Luis E. Valcárcel.

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