Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 54 | 55 | Tabla 3 Matrícula de contribuciones del distrito de San Blas, ramo del predio rústico 1887 Nota. Adaptado de “Wanchaq, despensa y jardín de los vecinos de la ciudad del Cusco”, por D. Amado Gonzales, en Municipalidad Distrital de Wanchaq (Ed.), Wanchaq, apuntes históricos (p. 55), 2018, Municipalidad Distrital de Wanchaq. En la Tabla 3 se observan datos reveladores sobre la estructura productiva, la tenencia de tierra y la valoración económica de las haciendas en el valle de Wanchaq a finales del siglo xix. El análisis de la distribución territorial muestra una evidente desigualdad en la concentración de la propiedad. Las extensiones de las haciendas variaban significativamente, desde los 5 topos de la propiedad de Bernardo Pacheco hasta los 100 topos de las haciendas pertenecientes a Manuel A. Gamarra y Guillermo Marmanillo. Sin embargo, Nombre del propietario Nombre de hacienda Cantidad de tierras Valor de la hacienda Producción anual D. Cipriano Barra Quinta Collacalle 25 topos 8000 soles ¿? Faustina Quispe Hda. Huanchac 10 topos 2000 soles 120 soles Manuel A. Gamarra Hda. Ttio 100 topos 14 000 soles 200 soles Mariano Vargas Terrenos Quillapay 4 topos 800 soles 40 soles Colegio Ciencias Hda. San Borja 40 topos 6000 soles 240 soles Josefina del Castillo Hda. Lirpuypaccha 60 topos 1200 soles 352 soles Guillermo Marmanillo Hda. Huanchac 100 topos 14 000 soles 400 soles Nicolaza Lazo Hda. Cuatro Torres 15 topos 2200 soles 128 soles Manuela Berrio Hda. Chachacomayoc 40 topos 6000 soles 160 soles Federico Delgado Hda. Arcopunco 30 topos 6000 soles 200 soles Manuela Centeno Hda. S. Juan de Peñalva 30 topos 8000 soles 150 soles Mariano Santander Hda. Madierne 6 topos 800 soles 50 soles Juan de Dolmos Hda. Carnavalniyoc 60 topos 12 000 soles 320 soles Pedro Béjar Hda. Lambranniyoc 15 topos 300 soles 200 soles Bernardo Pacheco Hda. Retiro 5 topos 500 soles 200 soles Narciso Pinelo Hda. Pucropampa 6 topos 800 soles 50 soles Manuel Berrio Hda. Perayoc 60 topos 8000 soles 160 soles Santiago Palomino Hda. Pachayoc 25 topos 4000 soles 80 soles Fdo. de la Santa Catedral Tablón 5 topos 600 soles 50 soles Teresa Pereira Hda. B. Vista Quillapunco 20 topos 4000 soles 150 soles Mariano Vagas Hda. Ucchullo 30 topos 15 000 soles 480 soles C. Santo Domingo Hda. Yuracpunco 20 topos 3000 soles 80 soles Jerónimo Pacheco Hda. Zaguán del Cielo 16 topos 4800 soles 200 soles Nazarenas del Cuzco Hda. Lucrepata 20 topos 6000 soles 112 soles Luis Calvo Hda. Totorapaccha 15 topos 1500 soles 80 pesos Manuel Berrio Hda. Socorro 20 topos 2000 soles 100 soles Nicolás Callañaupa Hda. Calera 30 topos 3000 soles 200 soles Gertrudis Mercado Hda. Chilcapuyo Milla cuadrada 1500 soles 60 soles María Origuela Finca Corimarca, Sequeracay ½ legua 3000 soles 120 soles solo 7 de las 29 propiedades registradas superaban los 60 topos, lo que confirma una moderada concentración de tierras en poder de unas pocas familias destacadas: Manuel A. Gamarra, Guillermo Marmanillo, Josefina del Castillo, Juan de Dolmos y Manuel Berrio. Este último caso resulta particularmente significativo: Manuel Berrio y su hermana Manuela Berrio poseían en conjunto 3 propiedades que totalizaban 120 topos, constituyéndose así en la familia con mayor extensión territorial registrada en el valle de Wanchaq durante el periodo estudiado. El análisis también pone de manifiesto la presencia de propiedades institucionales significativas: el Colegio Ciencias (40 topos), el Convento Santo Domingo (20 topos), las Nazarenas del Cuzco (20 topos) y el Fondo de la Santa Catedral (5 topos). Estos casos demuestran la participación activa de instituciones eclesiásticas y educativas en la estructura de propiedad del valle, destacando el papel dual de la Iglesia como actor —tanto religioso como educativo—, en la economía local. Por otro lado, los valores económicos revelan marcadas diferencias en la tasación de las propiedades, con un rango que va desde los 300 soles (Pedro Béjar) hasta los 15 000 soles (Mariano Vargas). En general, se aprecia una correlación positiva entre la extensión territorial y el valor económico, como ejemplifica el caso de Guillermo Marmanillo (100 topos valuados en 14 000 soles). Sin embargo, emergen notables excepciones a este patrón: la propiedad de Pedro Béjar, con 15 topos, presentaba un valor excepcionalmente bajo (300 soles). En el extremo opuesto, la hacienda de Mariano Vargas alcanzaba la máxima valuación (15 000 soles) con solo 30 topos. Estos casos atípicos sugieren que, además de la superficie, otros factores —como la calidad de la tierra, cultivos o mejoras en la infraestructura— influían de manera significativa en la valoración de las propiedades. En dicha tabla también se evidencia una producción marginal en la mayoría de las haciendas. El 70 % de ellas generaron menos de 200 soles anuales, con casos extremos como los de Luis Calvo (80 pesos) y Mariano Santander (50 soles). Esta baja rentabilidad refleja las dificultades económicas de la época, relacionadas con la caída de los precios del maíz y el impacto de las epidemias que afectaron la región.142 Asimismo, la disminución de la mano de obra indígena —consecuencia de las epidemias de 1720 y 1850— explica, en parte, la baja producción en haciendas de pequeña escala, como la de Narciso Pinelo (6 topos / 50 soles), cuya reducida extensión las hacía particularmente vulnerables. En cuanto a los patrones de propiedad, se observa la presencia de élites locales que adquirieron tierras de manera progresiva. La recurrencia de nombres como Manuel Berrio —propietario de tres haciendas— y Mariano Vargas —dueño de dos propiedades— sugiere la existencia de redes familiares o estrategias de acumulación territorial que contribuyeron a la consolidación de su poder económico. Asimismo, se advierte un proceso de polarización agraria: mientras las élites —como Mariano Vargas— y ciertas instituciones lograron adaptarse y mantener sus propiedades, las pequeñas haciendas —como la de Bernardo Pacheco (5 topos / 500 soles)— desaparecieron de forma progresiva. Este fenómeno se refleja en la reducción del número de propiedades, que pasó de 37 en 1689 a solo 29 en 1887. En síntesis, el estudio cuantitativo de la matrícula de contribuciones de 1887 del distrito de San Blas —ramo de predios rústicos— ofrece evidencia documental sobre el impacto diferencial de la crisis del siglo xix en el valle de Wanchaq. El análisis revela que tres procesos históricos interrelacionados —la reestructuración de las redes mercantiles 142 Glave Testino, 1980; Amado Gonzales, 2018.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx