Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 48 | 49 | 2.2 Las haciendas y los fundos en Wanchaq La ocupación hispana consolidó el régimen de tenencia de tierras mediante tres mecanismos clave: las mercedes otorgadas por el cabildo, la ocupación de terrenos declarados baldíos y la compra de propiedades a la nobleza inca.120 Estos procesos transformaron radicalmente las estructuras territoriales ancestrales: no solo sustituyeron su función religiosa y comunal por una lógica productiva colonial, sino que reorientaron el uso del suelo hacia cultivos europeos —alfalfa para la ganadería invasora y frutales para abastecer a la población hispana— y andinos —como el maíz, ahora bajo control colonial—.121 Complementando este sistema, el establecimiento de parroquias articuló la organización espacial del valle del Cusco, donde los campos de cultivo de la población indígena desplazada122 —distribuidos estratégicamente en el valle del Cusco— evolucionaron hacia pequeños fundos y, en ciertos casos, hacia grandes haciendas coloniales, consolidando así un paisaje de dominación que alteró tanto la geografía sagrada como las prácticas socioeconómicas del mundo andino. Estos cambios en el uso de las tierras se materializaron principalmente a través del sistema de haciendas. No obstante, en el valle de Wanchaq predominó un régimen de tenencia fragmentado, conformado por pequeñas propiedades, chacras y campos de alfalfa, sin que se consolidaran extensos latifundios, a excepción de las haciendas de Wanchaq y Ttio, cada una con un aproximado de 100 topos. La importancia estratégica de este valle residía en su papel como principal proveedor de alimentos para el Cusco, además de albergar bosques nativos y foráneos con especies como alisos o lambras, chachacomos, quisuares, queuñas, cactus y magueyes. Esta combinación de productividad agrícola y diversidad botánica convirtió a Wanchaq en la despensa natural y el jardín frutal de la ciudad imperial.123 En este contexto, la hacienda de Wanchaq representa un caso paradigmático en el proceso de formación y consolidación del sistema hacendario en el valle del Cusco. Su principal impulsor fue el conquistador Diego Maldonado, apodado el Rico, originario de Dueñas (Castilla la Vieja) e hijo legítimo de Francisco Maldonado y Catalina Nieto. Además de desempeñarse como regidor perpetuo del Cusco, Maldonado acumuló un considerable patrimonio. Poseía una manzana de solares en el centro de la ciudad, delimitada por las actuales calles del Triunfo, Herrajes, Santa Catalina Ancha y Santa Catalina Angosta,124 así como propiedades en Calca y Lares, en el Valle Sagrado de los Incas. Asimismo, destacó como uno de los encomenderos más influyentes dentro de los chancas de Andahuaylas la Grande.125 120 Macera, 1971; Gutiérrez et al., 1984; Amado Gonzales, 1998, 2018. 121 Amado Gonzales, 2018. 122 Amado Gonzales, 2017. 123 Amado Gonzales, 2018. 124 Ibid. 125 Glave Testino y Remy, 1983. Nota. Lienzo del interior de la hacienda Wanchaq, uno de los principales latifundios del valle del Cusco desde el periodo colonial hasta el siglo XX. Su extensión abarcó territorios correspondientes a lo que hoy son el Estadio Garcilaso, la avenida Manco Cápac, la avenida Huayruropata y zonas aledañas. Obra de Daniel Cisneros (década de 1970). Colección Carmen Cisneros. A las extensas propiedades del capitán Diego Maldonado se sumó el asiento de Molinopampa, posteriormente denominado como hacienda Ttiobamba, con una ubicación estratégica en el valle de Wanchaq.126 Este predio, obtenido mediante merced del Cabildo del Cusco, fue destinado a la instalación de un molino de granos, consolidando así su función económica. Tras el fallecimiento del capitán Maldonado, la hacienda, junto con gran parte de su patrimonio, la heredó su hijo primogénito Juan Arias Maldonado. No obstante, una serie de complejos litigios lo llevaron a perder progresivamente las propiedades acumuladas por su padre.127 Cabe destacar que Juan Arias Maldonado, emparentado por línea materna con los descendientes de Huayna Cápac,128 tuvo dos hijas naturales con doña María Cusi Guarcay Coya: Francisca y Juana Arias Maldonado. A ambas les otorgó 12 000 pesos, mediante donación, destinados a su dote matrimonial y sustento.129 Este monto incluía propiedades urbanas en el Cusco —casas y otros bienes inmuebles—, lo que pone de manifiesto su posición social y la interacción entre las estructuras coloniales y los linajes indígenas en la transmisión patrimonial. Durante la segunda mitad del siglo xvii, las haciendas de Wanchaq y Ttiobamba fueron objeto de un litigio judicial impulsado por doña María Márquez, viuda del capitán Juan Roldán de Huerta, contra don Juan Francisco Arias Maldonado, bisnieto de Diego Maldonado, el Rico. La demanda sostenía que dichas tierras no formaban parte del mayorazgo —institución de vinculación patrimonial— fundado por su bisabuelo Diego Maldonado. No obstante, el Cabildo de Justicia del Cusco falló a favor de Juan Francisco Arias Maldonado, determinando que ambas haciendas —Wanchaq y Ttiobamba— habían pertenecido al mayorazgo de los Maldonado desde su origen, que mantuvo este estatus legal durante los siglos xvii y xviii.130 126 ARC. Antonio Sánchez. Prot. Nro. 22, 15701572, ff. 538-558. «Testamento del capitán Diego Maldonado vecino y regidor perpetuo». 14 de marzo de 1570. 127 Amado Gonzales, 2018. 128 Glave Testino y Remy, 1983. 129 Amado Gonzales, 2018. 130 Ibid.

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