Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 26 | 27 | prensión del pasado, nos permite desentrañar las raíces técnicas y simbólicas de las sociedades que sentaron las bases del desarrollo cultural en el área, consolidando al Cusco como un epicentro del legado ancestral. Nota. Mapa de ubicación de Marcavalle, en el valle de Huatanay. Dibujo por Gori-Tumi y Gino Huamán. De “Los appliqué de Marcavalle, un tipo decorativo de las sociedades alfareras tempranas del Cusco”, por G.T. Echeverría López y L. M. Monrroy Quiñones, 2022, Revista del Instituto Seminario de Historia Rural Andina, (8), p. 5. El sitio arqueológico de Marcavalle se encuentra a 4 kilómetros al este del Cusco, en la margen izquierda del río Huatanay, cerca de su confluencia con el Cachimayu. Originalmente, abarcaba una extensión de 20 hectáreas; sin embargo, debido a invasiones de terrenos ocurridas desde la década de 1980, su superficie se redujo de forma drástica, limitándose en la actualidad a los predios del Centro Juvenil de Rehabilitación de Menores y la manzana H (reserva), ubicados sobre la avenida de la Cultura, en Wanchaq, colindante con el distrito de San Sebastián.44 Situado en la llanura aluvial del Huatanay, el yacimiento se extendía sobre terrenos que hoy están urbanizados, como El Periodista, Santa Úrsula, Los Pinos, Marcavalle, Barrio Cerveceros, Coca-Cola y la urbanización Quispicanchis,45 lo que evidencia la presión urbana sobre este espacio patrimonial y la necesidad de su protección por ser un escenario fundamental para la comprensión de la historia prehispánica del Cusco. El estudio arqueológico de Marcavalle se inició en 1949 con la identificación del sitio por parte de Manuel Chávez Ballón y Jorge Yábar Moreno,46 quienes documentaron las primeras sociedades productoras de cerámica en el valle del Cusco. Según Chávez Ballón, estas comunidades desarrollaron una economía basada en la crianza de camélidos, la explotación de sal y la domesticación de cultivos como el frijol y la quinua, características definidas en la década de 1950.47 Posteriormente, en 1963, Luis Barreda Murillo llevó a cabo las primeras excavaciones sistemáticas, sentando un precedente metodológico en el estudio del sitio. 44 Valencia Zegarra y Gibaja Oviedo, 1991; Monrroy Quiñones y Echevarría López, 2018. 45 Monrroy Quiñones y Echevarría López, 2018. 46 Bauer, 2018. 47 Barreda Murillo, 1995. No obstante, fue Karen Mohr Chávez quien consolidó la investigación al denominar “Marcavalle” a las ocupaciones del Formativo local. Entre 1966 y 1977, a través de prospecciones, excavaciones y análisis cerámico-cronológicos —cuyos resultados fueron publicados en su tesis doctoral (Universidad de Pensilvania, 1977) y en tres artículos posteriores (1980, 1981a, 1981b)—, estableció un marco interpretativo fundamental para comprender el desarrollo cultural temprano de la región. Sus aportes evidenciaron el papel estratégico de Marcavalle en la transición hacia sociedades complejas en los Andes centrales. Nota. Grupo de pioneros investigadores del yacimiento Marcavalle. De izquierda a derecha: Aurelio Carmona, Luis Barreda, Patt Lyon, Luis Negrón, Walter Tapia y Jorge Flores. Década de 1960. De Wanchaq, apuntes históricos (p. 43), por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Las contribuciones fundamentales de los pioneros en la investigación de Marcavalle destacan, en primer lugar, por el establecimiento de una secuencia cronológica dividida en cuatro fases: A (1000-900 a. C.), B (900-800 a. C.), C (800-700 a. C.) y D (700-600 a. C.), definidas a partir de dataciones radiocarbónicas que precisaron la ocupación temprana del sitio.48 Este marco temporal no solo permitió organizar la secuencia ocupacional, sino que también evidenció patrones de continuidad y cambio en las prácticas culturales. Además, su enfoque multidimensional abarcó el estudio integral de las ocupaciones, analizando desde restos cerámicos y líticos —fundamentales para comprender la tecnología y las redes de intercambio— hasta evidencias de prácticas económicas, como el manejo de camélidos y cultivos, y rituales, como enterramientos y ofrendas.49 Esta perspectiva holística permitió reconstruir la complejidad social de las comunidades formativas, vinculando su desarrollo material con dinámicas simbólicas y organizativas. La subsistencia en Marcavalle se caracterizó por la explotación diversificada de recursos faunísticos y vegetales. Los análisis arqueozoológicos revelan que la dieta dependía principalmente de camélidos domésticos, cuyo consumo superaba al de otros grupos contemporáneos, y se complementaba con carne de venado obtenida mediante la caza. Asimismo, se identificaron restos de gato salvaje, perro y cuy, lo que sugiere un aprovechamiento integral de la fauna local. La 48 Salcedo Camacho y Molina Morote, 2012. 49 Barreda Murillo, 2018.
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