Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 146 | 147 | El nacimiento de la primera compañía de bomberos voluntarios del Perú, el 28 de agosto de 1860 en la ciudad de San Francisco de Paita (Piura),470 fue un acontecimiento muy importante. La participación de las autoridades locales y vecinos notables en su fundación respaldó la necesidad de institucionalizar una respuesta organizada ante incendios y otras emergencias. Este acontecimiento sentó un precedente que inspiró la creación de más compañías de bomberos en otras ciudades peruanas, evidenciando cómo la iniciativa local y el compromiso ciudadano fueron determinantes para la formación de cuerpos de bomberos a nivel nacional. Además, la expansión de estas compañías permitió que, progresivamente, el país desarrollara estrategias más efectivas para la prevención y el control de desastres. No obstante, no todas las ciudades lograron establecer sus propias compañías de bomberos de manera inmediata. La ciudad del Cusco, gravemente afectada por el terremoto de 1950, evidenció una significativa carencia de infraestructura para responder ante emergencias. A pesar de la magnitud de los daños, la propuesta de crear una compañía de bomberos en la ciudad fue inicialmente recibida con escepticismo. Como anécdota, se recogen las palabras del alcalde del Cusco, quien, entre broma e indiferencia, cuestionaba la necesidad de contar con una compañía de bomberos en una ciudad construida predominantemente en “piedras y adobes”.471 Esta postura refleja un desconocimiento sobre la verdadera naturaleza del riesgo de incendios y la importancia de contar con un cuerpo organizado de rescate y asistencia. A pesar de las resistencias iniciales, el esfuerzo y la perseverancia de los promotores de esta iniciativa dieron sus frutos. El 14 de agosto de 1952 se fundó la Benemérita Compañía de Bomberos Voluntarios del Cusco Nro. 1, gracias al empeño de jóvenes cusqueños como Miguel Humberto Milla Milla, Julio Mijisch, Fernando Rosas, Abel Revoredo, Justo Briceño, entre otros.472 Este hecho representó un avance significativo en la protección de la ciudad, permitiendo una mejor preparación ante incendios y otras emergencias. Su creación respondió a una necesidad urgente y simbolizó la consolidación de un espíritu de solidaridad y compromiso ciudadano en el Cusco. Con el tiempo, la presencia de los bomberos voluntarios en la ciudad demostraría su relevancia, contribuiría a la modernización de las estrategias de emergencia y fortalecería la cultura de prevención de desastres en la región. La historia de la Compañía de Bomberos del Cusco revela la evolución de una institución clave en la seguridad urbana y en la respuesta ante desastres. Antes de establecerse en los terrenos de la Quinta Esperanza, en Wanchaq, la compañía operaba —desde 1952— en una oficina en la intersección de las calles San Andrés y Ayacucho, en la que prestaba servicio desde las ocho de la mañana hasta la medianoche.473 Este horario refleja la urgencia y necesidad de contar con un cuerpo de bomberos organizado en una ciudad en crecimiento. Un episodio que puso a prueba la capacidad de la compañía de bomberos ocurrió el 16 de julio de 1953, cuando un voraz incendio consumió dos viviendas en la avenida Confraternidad, cerca de la planta de distribución de la International Petroleum Company.474 Este suceso ilustra los riesgos latentes en una ciudad en proceso de modernización, donde la proximidad de infraestructura industrial y viviendas precarias aumentaba la vulnerabilidad ante el fuego. La intervención de los empleados de la empresa y la posterior llegada de los bomberos —encabezados por el comandante Abel Revoredo— resaltan la combinación de recursos limitados con una alta vocación de servicio. El uso de 470 Coz Vargas, 2009. 471 Ibid. 472 Ibid. 473 El Comercio (Cusco), 13 de abril de 1953: 3. 474 El Comercio (Cusco), 17 de julio de 1953: 6. extinguidores, picos y palas, junto con la “extraordinaria dosis de civismo y buena voluntad” de los bomberos, permitió controlar el siniestro y evitar una tragedia mayor.475 A pesar de la creciente efectividad en la contención de incendios, la falta de equipamiento moderno seguía siendo un obstáculo para mejorar la respuesta ante emergencias. En este contexto, surgió la necesidad de adquirir una motobomba, instrumento esencial para optimizar el combate del fuego y reducir los tiempos de reacción. Sin embargo, la precariedad financiera de la compañía llevó a depender de donaciones y colectas organizadas por entidades como la Cámara de Comercio, la Compañía Cervecera del Sur y miembros destacados de la sociedad cusqueña.476 El esfuerzo colectivo permitió reunir 13 000 soles, una cifra considerable pero insuficiente para costear el equipo, cuyo valor ascendía a 180 000 soles.477 Este episodio demuestra el papel crucial de la comunidad en el fortalecimiento de los servicios públicos en el Cusco de mediados del siglo xx, así como la dificultad estructural que enfrentaba su cuerpo de bomberos. Nota. Personal de la Compañía de Bomberos Voluntarios del Cusco Nro. 39 con su uniforme e implementos en Saqsayhuamán (1960). De Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú al cierre del milenio, 1869-2000 (p. 269), por J. C. Coz Vargas, 2009, Comandancia General del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú. En 1957, tras años de colectas y gestiones, la compañía de bomberos logró finalmente adquirir la ansiada motobomba, un hito que marcó su modernización y fortaleció su capacidad operativa.478 Esta adquisición no solo representó una mejora técnica, sino también un avance significativo de la institución como un actor clave en la seguridad urbana del Cusco. La modernización de los cuerpos de bomberos en el mundo ha estado estrechamente vinculada al desarrollo tecnológico y al apoyo comunitario, y el caso cusqueño no fue la excepción. La compra de la motobomba fue posible gracias al esfuerzo conjunto de la ciudadanía, la empresa privada y organismos locales, demostrando que la seguridad contra incendios dependía tanto del equipamiento como de la solidaridad colectiva. El impacto de esta modernización se evidenció rápidamente cuando, poco después de su adquisición, un incendio en Huayruropata puso a prueba la nueva motobomba, la cual permitió a la compañía de bomberos sofocar las llamas con notable eficiencia.479 Semanas más tarde, otro incendio en la avenida Tacna ratificó su eficacia,480 consolidando la confianza de la población en la institución. Estos eventos ilustran cómo la incorporación de tecnología transforma 475 Ibid. 476 El Comercio (Cusco), 18 de noviembre de 1955: 4. 477 Ibid. 478 El Comercio (Cusco), 18 de octubre de 1957: 8. 479 Ibid. 480 El Comercio (Cusco), 29 de octubre de 1957: 4.

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