Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 12 | 13 | nombres de Santiago Loayza Velásquez e Ivo Edgar Villafuerte Acuña, dos notables historiadores contemporáneos que vienen reescribiendo nuestra historia y que, en esta ocasión, nos entregan el presente trabajo editorial. En esta investigación, para la cual hicieron sinergia, se hacen visibles sus facultades como científicos sociales, hecho que no se contradice con una sensibilidad que los ha llevado a hilvanar los filamentos más sensibles de la trama colectiva en Historia del distrito de Wanchaq. Sociedad, cultura y modernidad. La creación política del distrito de Wanchaq en 1955 obedece a los antecedentes que conoceremos detenidamente en cada capítulo de este libro. Es un trabajo que ha seguido con rigurosidad y dedicación fuentes primarias y secundarias de los siglos xvi y xvii en los archivos más voluminosos del Cusco. La ruta de investigación ha sido trazada con cuidado y siguiendo las prerrogativas de la interdisciplinariedad, pero desde el eje histórico. De la numerosa bibliografía destaca un historiador que brindó innovadoras luces para entender de mejor manera la cultura andina. Me refiero al Dr. Donato Amado Gonzales, quien, en junio del 2022, falleció inusitadamente por un paro cardiaco en la esquina del palacio municipal de Wanchaq. En lo mejor de su trabajo intelectual, dejó un enorme vacío en esa nueva historia del Cusco que iba escribiendo. Sin embargo, con alegría veo que su visión encontró herederos espirituales que recorren el mismo camino en el contenido de esta investigación. Amado Gonzales, de manera asertiva, afrontó las crónicas escritas por clérigos, militares y burócratas españoles (las que imprimieron la “historia oficial”) para confrontar la información con documentos administrativos que permitían reconocer la tenencia de la tierra y su disposición en la organización política y económica de la colonia, donde los descendientes incas mantuvieron un rol protagónico. “El establecimiento y formación de las parroquias en la ciudad del Cusco” es el primer capítulo de su libro El estandarte real y la mascapaycha. Historia de una institución inca colonial (2017) y el antecedente de la creación de cuatro de los ocho actuales distritos del Cusco. A la par de documentos parroquiales, el parentesco incaico fue motivo de su interés. Con estos elementos indagaba en la arqueología, la botánica, la agricultura y, lo que fue descollante, la paleografía quechua escrita en la colonia, la cual pudo rastrear gracias a las fuentes revisadas en el Archivo General de las Indias, donde encuentra contratos de compraventa y textos inadvertidos hasta su aguda atención. A todo este sistema informativo agregó la etnografía y, también, su conocimiento arqueológico del Qhapaq Ñan, los Seq’es y la arqueoastronomía. Durante toda su vida trabajó al pie de diferentes archivos, a los que también asistieron Santiago y Edgar para perfilar este compendio cronológico y didáctico que nos lleva del Perú antiguo al terremoto de 1950, cuando Wanchaq acudió al Cusco como espacio de reconstrucción moderna. Wanchaq fue pensada a futuro por los más destacados educadores, empresarios y políticos de la época, implementando la disposición urbana y las redes de transporte y comunicación que configuraron el distrito hasta el presente. Cada página de Historia del distrito de Wanchaq informa, asombra y nos identifica, más aún cuando el dossier fotográfico de la segunda mitad del siglo xx rescata sucesos, vivencias, personajes y paisajes donde se abrieron calles irreconocibles de no ser por el marco geográfico y los hitos de casas que ahora solo habitan la memoria. El Apu Pachatusan fue un glaciar otrora vestido de blanco y ahora nos acompaña hecho piedra por el deshielo. El pueblo se hace ciudad, pero el progreso nace del barro. La identidad andina no se contradice con el tren, el automóvil o el aeroplano, que integran el arquetipo progresista de la época que urbanizó Wanchaq a partir de la década de 1950. El cuidado con el que seleccionaron el archivo fotográfico merece un reconocimiento aparte: es la fuente emotiva que cierra el libro y nos brinda un retrato en común de nuestro patrimonio espiritual. Gracias a esta publicación, el distrito de Wanchaq figura en la cartografía histórica andina del Perú y nos invita a seguir llenando los “vacíos” del mapa cusqueño, que requiere de nuevas investigaciones y frondosos libros para echar raíces en las nuevas generaciones. Wanchaq es un espacio físico donde se puede apreciar el sentimiento cusqueñista que caracterizó a nuestra ciudad en el siglo xx. Para el nuevo siglo, esta publicación abre una cantera donde podemos acudir por información que nos permita hacer memoria. La memoria es el reflejo de la vida, en la cual resolvemos situaciones cotidianas, y a ello le llamamos cultura; cuando se hereda, nos permite subsistir como ente colectivo y se vuelve en identidad que afirma una historia con vínculos en común para afrontar el presente, como también el futuro. En el Cusco habita una permanente preocupación por nuestro patrimonio cultural, tanto material como inmaterial. El Centro Cusqueño de Investigaciones Históricas Enfoques (CCIHE), al cual pertenecen los autores del presente libro, lo expresa claramente. Este valioso grupo humano congrega a un grupo de historiadores de la región cusqueña y tienen por objetivo principal desarrollar la investigación histórica del Cusco, difundiendo su riqueza cultural. Aunque fue fundada legalmente en el 2019, sus integrantes, pertenecientes a diversas generaciones, han desarrollado con entusiasmo esta labor desde principios del año 2000 dentro de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Por los años que hemos coincidido en los claustros universitarios y, posteriormente, en diferentes espacios laborales, puedo dar fe de ello. En la actualidad, el CCIHE viene desarrollando, desde el 2020, una iniciativa muy importante relacionada con la promoción editorial y la investigación histórica: nos referimos a Riqch’ariy: Revista de Historia y Ciencias Sociales. Esta revista, en la especialidad de historia, se ha indexado a nivel internacional y constituye uno de los principales canales de difusión científica de los trabajos de investigación de la intelectualidad cusqueña y del sur andino. Finalmente, felicito a la Municipalidad Distrital de Wanchaq, en la persona del señor alcalde, Mg. William Peña Farfán. Publicaciones de esta naturaleza dejan huella indeleble en la gestión edil e insta a futuros Gobiernos municipales a seguir trabajando por la cultura, la historia y la identidad de nuestra gente. Pavel Ugarte Céspedes Cusco, abril de 2025.
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