Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 116 | 117 | los territorios sudamericanos debido a la llegada de inmigrantes ingleses.330 En un inicio, el fútbol era una actividad deportiva más, sin mucha popularidad, que compartía los campos junto con otras disciplinas de mayor arraigo, como el tenis y el criquet.331 En el Cusco, el fútbol apareció a finales del siglo xix, aunque fue recién con las primeras luces del siglo xx que se fundaron los primeros clubes cusqueños, algunos surgidos de la cantera del Colegio Ciencias y otros de la universidad, como el Club Universitario del Cusco (1903). A la postre, estos equipos protagonizarían la primera gran rivalidad futbolística cusqueña durante prácticamente la primera mitad del siglo xx.332 El fútbol y la práctica deportiva en general en el Cusco carecían de instalaciones adecuadas en las que llevarse a cabo. Su precaria infraestructura evidenciaba la poca importancia otorgada por las autoridades y la falta de sintonía con las prácticas deportivas modernas. Salvo el Club Internacional Cusco de Tiro al Blanco, creado para el entretenimiento de las élites a finales del siglo xix,333 no existía otro espacio que sirviera para el esparcimiento deportivo de forma institucionalizada —y, mucho menos, accesible para las clases populares—. Con la llegada del norteamericano Albert Giesecke para asumir el rectorado de la Universidad de San Antonio Abad en 1910, muchos aspectos comenzaron a reformarse, teniendo en cuenta que el objetivo era vincular al Cusco con la modernidad. El rector Giesecke estaba convencido de que la práctica deportiva era un pilar fundamental para el progreso de cualquier sociedad. Desde el inicio de su gestión rectoral, Giesecke solía agasajar a los visitantes universitarios que llegaban al Cusco invitándolos a pasar una tarde deportiva en las instalaciones privadas del Club Internacional. Del mismo modo, logró que el consejo universitario destinara la tarde de los sábados para que los universitarios cusqueños practicaran béisbol con los implementos que él mismo donó.334 Este primer paso fue importante, pues incentivaba a la juventud universitaria a tener un contacto más directo con las prácticas deportivas modernas; sin embargo, Giesecke era consciente de que su alcance era limitado y favorecía únicamente al núcleo universitario. Ante esta situación, el rectorado, en conjunto con el consejo universitario, logró que el Gobierno adjudicara a esta universidad unos terrenos ubicados en Arcopunco —donde antes funcionaba la estación de la carretera Cusco-Sicuani— con el objetivo de convertirlos en un campo deportivo vinculado a la juventud cusqueña.335 La noticia encajaba perfectamente con las proyecciones progresistas que emanaban del rectorado de Giesecke. En los años siguientes, dichos espacios se convertirían en el Estadio Universitario, un escenario donde se disputarían los principales espectáculos deportivos de la primera mitad del siglo xx. En 1937, cuando la Liga Provincial de Fútbol ya estaba institucionalizada, su presidente, el señor Manuel Bellido Tagle, señaló que el Cusco necesitaba un nuevo campo deportivo, argumentando que el Estadio Universitario no estaba preparado para albergar la práctica de diversas disciplinas.336 La prensa local también se encontraba alineada con el entusiasmo deportivo, pero, sobre todo, con el verdadero objetivo que este representaba: construir una sociedad moderna con valores morales y ciudadanos físicamente saludables. Al respecto, El Comercio (Cusco) expresó lo siguiente: 330 Álvarez Escalona, 2021. 331 Ibid. 332 Sosa Villagarcía, 2024. 333 Club Internacional Cuzco de Tiro al Blanco, 1896. 334 Giesecke, 1910. 335 Durante el primer gobierno de Augusto B. Leguía (1908-1912) se promulgó la Ley Nro. 1343, con la cual se otorgaron dichos terrenos a la Universidad del Cusco 336 El Comercio (Cusco), 25 de agosto de 1937: 2. Como todos saben, el Cuzco anhela tener un buen campo deportivo que sirva para cultivar el espíritu de la juventud, apartándola de las sendas del ocio, y canalizándola hacia el cultivo del músculo que tonifica el espíritu y vuelve recio el carácter, como preparación para las luchas de la vida.337 La participación del señor Bellido Tagle no se quedó solo en el discurso: al poco tiempo, radicalizó sus acciones en busca de conseguir un nuevo estadio para el Cusco. En su calidad de presidente de la liga provincial, decidió poner en receso el campeonato de fútbol cusqueño con el propósito de captar la atención de instancias superiores.338 Esta medida tuvo importantes repercusiones, pues —en poco tiempo— la demanda por un nuevo campo deportivo fue escuchada por el señor Eduardo Dibós Dammert, alcalde de Lima y presidente del Comité Nacional de Deportes, quien, alarmado por la suspensión de la liga, prometió encontrar una solución a la solicitud cusqueña.339 Al cabo de unos meses, la presión ejercida por el señor Bellido Tagle, junto con el compromiso de Dibós Dammert, rindió frutos. Ambos lograron ser recibidos por el presidente de la república, Óscar R. Benavides, quien, luego de escuchar los argumentos presentados por el representante cusqueño, decidió otorgar al Comité Departamental de Deportes del Cusco la suma de 20 000 soles para la adquisición de los terrenos donde habría de erigirse el nuevo estadio cusqueño.340 La noticia fue recibida con gran entusiasmo en el Cusco, pues este dictamen permitiría reanudar el campeonato futbolístico, al mismo tiempo que proyectaba un nuevo rumbo para el deporte en la ciudad. Con la construcción del estadio, muchas otras disciplinas —como el ciclismo, la natación, el boxeo y el béisbol— podrían practicarse adecuadamente.341 Los inicios del Estadio Garcilaso de la Vega se remontan al 10 de junio de 1938, cuando el Gobierno otorgó los fondos para su construcción; sin embargo, su edificación y equipamiento fueron procesos largos que tardaron décadas en mostrar avances significativos. La obra comenzó con la adquisición de los terrenos que eran propiedad de la familia Marmanillo, en Wanchaq, por un valor de 5860 soles.342 Durante los meses siguientes, se llevaron a cabo trabajos de nivelación de tierras, colocación de cimientos y adquisición de materiales para su edificación. A finales de octubre de 1939, se celebró la inauguración del estadio, en un evento que contó con la participación de Eduardo Dibós Dammert, junto con una larga lista de figuras de la política local y nacional.343 En realidad, esta fue la primera de muchas inauguraciones, ya que el estadio se completó en diversas etapas a lo largo de las siguientes décadas. Su acondicionamiento fue lento y precario, por lo que, en reiteradas ocasiones, el comité departamental tuvo que gestionar diversos subsidios para continuar con la obra. La ciudad del Cusco ya contaba en ese momento con dos estadios deportivos. El Estadio Universitario seguía siendo el recinto principal donde se disputaban los encuentros oficiales del fútbol local, mientras que el Estadio Garcilaso funcionó —en sus inicios—más como un espacio deportivo destinado a la recreación popular y ciertos partidos oficiales del campeonato local. No obstante, ambos fueron objeto de críticas por su mal estado. Al respecto, Rafael 337 Ibid. 338 El Comercio (Cusco), 29 de setiembre de 1937: 2. 339 Ibid. 340 El Comercio (Cusco), 17 de mayo de 1938: 3. 341 El Comercio (Cusco), 9 de junio de 1938: 2 y 6. 342 El Comercio (Cusco), 25 de mayo de 1939: 4. 343 El Comercio (Cusco), 31 de octubre de 1939: 5.

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