Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 110 | 111 | con el concejo distrital, juramentó el 24 de junio de 1955.315 La nueva jurisdicción política de Wanchaq instaló diversos cargos y oficinas para gestionar su desarrollo y para atender las necesidades de la comunidad. Entre ellas, se establecieron la sindicatura de rentas y gastos, así como distintas inspectorías dedicadas al aeropuerto, rodaje, puentes, caminos, alumbrado público, baja policía, salubridad, obras públicas, espectáculos, cultura, biblioteca y turismo.316 Estas estructuras reflejaban la creciente complejidad administrativa del distrito y su compromiso con el progreso. Nota. Secretario del primer Concejo Distrital de Wanchaq, Zirena Díaz, durante la lectura del acta de instalación de dicho órgano. Fotografía anónima, 24 de junio de 1955. Archivo fotográfico de la Municipalidad Distrital de Wanchaq. Las nacientes oficinas administrativas del nuevo distrito comenzaron a trabajar en coordinación con la ya existente Asociación de Propietarios de Wanchaq. A los pocos meses, se inauguraron nuevas obras, como la instalación del servicio de agua potable en la intersección de las avenidas de la Cultura y Huayna Cápac, que requirió un total de 4500 metros de tubería enterrada y tuvo un costo de 219 928 soles.317 Mientras que el concejo distrital actuaba como el brazo operativo encargado de materializar las obras públicas locales, la asociación de propietarios, por su parte, destacaba aquellos proyectos que debían ser considerados. Un claro ejemplo de ello se evidencia en los pedidos presentados ante la Junta de Reconstrucción del Cusco por parte de dicha asociación, que, aprovechando la visita de los funcionarios de la junta, solicitó la construcción —de manera prioritaria— de una avenida diagonal que conectara las avenidas de la Cultura y Garcilaso. Su ejecución beneficiaría ampliamente a los grupos escolares y universitarios que transitan de forma masiva por la zona y que, al verse obligados a cruzar el aeródromo Velasco Astete para llegar a sus centros de estudio, enfrentaban un peligro constante.318 Las gestiones que llevó a cabo Víctor Manuel Alatrista como presidente de la Asociación de Propietarios de Wanchaq en favor del distrito fueron unánimemente legitimadas por la aceptación popular. La satisfacción generada por su labor llevó a los vecinos a reelegirlo por tercera vez consecutiva; sin embargo, debido a motivos personales, el señor Alatrista se negaba a continuar otro periodo al frente de dicha asociación.319 315 El Comercio (Cusco), 25 de junio de 1955: 1. 316 El Comercio (Cusco), 20 de julio de 1955: 1. 317 El Comercio (Cusco), 28 de octubre de 1955: 3 y 6. 318 El Comercio (Cusco), 14 de noviembre de 1955: 6. 319 El Comercio (Cusco), 19 de diciembre de 1955: 6. Era imperativo que una gestión similar —en coordinación con el concejo distrital— asumiera las riendas burocráticas, ya que, a pesar de haber transcurrido poco más de dos décadas, la situación legal de la urbanización de Wanchaq seguía requiriendo atención prioritaria, pues aún se la consideraba una urbanización clandestina. Esto dificultaba que los propietarios de Wanchaq inscribieran sus viviendas en los registros públicos y accedieran a todos los beneficios que la ley otorgaba.320 Nota. Prefecto del Cusco, Dr. Héctor Cacho Bernales, felicita afectuosamente a Ramón Zavaleta Flores por su designación como primer alcalde de Wanchaq y por la instalación del primer concejo distrital. Fotografía anónima, 24 de junio de 1955. Archivo fotográfico de la Municipalidad Distrital de Wanchaq. No estar reconocidos de manera formal por el Estado como una urbanización oficial —independientemente de formar parte de un distrito— implicaba no ser considerados dentro de las partidas presupuestales del Gobierno. Un claro ejemplo de este perjuicio se observaba en la situación crítica de la urbanización Tahuantinsuyo, barrio vecino de Wanchaq. Con más de 8000 habitantes, dicha urbanización padecía en carne propia una política de abandono por parte de las autoridades públicas debido a la falta de criterio legal en el inicio de su proceso de urbanización. Los vecinos clamaban por agua potable, alumbrado eléctrico y transporte público.321 Tras más de dos décadas de gestiones, Wanchaq había logrado que varias urbanizaciones alcanzaran ciertas comodidades básicas a pesar de su condición clandestina; no obstante, muchas de ellas aún evidenciaban la precariedad en la que vivían. Esta situación se dejaba percibir en las urbanizaciones situadas en los márgenes de la avenida Manco Cápac, cuyos vecinos afirmaban vivir un martirio por el hedor que emanaba de los canales de regadío. Al mismo tiempo, convivían con el peligro diario de desplazarse en ómnibus que, repletos de personas, se tambaleaban al transitar por trochas sin nivelar.322 Desde las arcas del joven distrito de Wanchaq, pocas obras podían ejecutarse debido a la escasa tributación recibida; a lo sumo, recaudaban impuestos provenientes del funcionamiento del camal, del mercado y de pequeños arbitrios.323 Por tal motivo, era imperativo que la urbanización de Wanchaq abandonara su condición clandestina, pues su reconocimiento oficial significaría el acceso a importantes partidas presupuestales del Gobierno central. Los principales obstáculos que enfrentó Wanchaq desde la década de 1930 —y que le impidieron ser reconocida como una urbanización oficial— fueron la ausencia de un plano regulador, la omisión de su inscripción inmobiliaria y la falta de numeración y 320 El Comercio (Cusco), 21 de noviembre de 1955: 6. 321 El Comercio (Cusco), 30 de enero de 1956: 1 y 6. 322 El Comercio (Cusco), 11 de mayo de 1956: 3. 323 El Comercio (Cusco), 25 de octubre de 1956: 3.

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