Historia del Derecho Civil peruano. Siglos XIX y XX

de analfabetismo de una parte de los propietarios es óbice para que las excelencias del sistema sirvan de estímulo, y se rodee aquel del ambiente popular necesario para el éxito de la reforma», pero el Perú, como país de carencias, entre ellas la falta de un catastro, no permite la formación de uno sobre la base de un sistema Torrens, pues este parte de la idea de que «quien solicita la concesión se ha cerciorado antes de la realidad de las cosas, y en consecuencia él solo sufre los efectos de los errores en que se incurra»; se presume, pues, la diligencia del favorecido, la que, si no se demuestra, genera la responsabilidad de cargar con los daños. De este modo el beneficio que se obtiene del sistema Torrens «no se aviene con la onerosidad que trae la exigencia de una titulación perfecta». En la 121ª sesión se dio lectura de la respuesta de algunos de los registradores consultados sobre la conveniencia de implantar el sistema Torrens de registro de la propiedad. Se puede notar en ellos el interés que despierta la institución cuando se trata de prever su aplicabilidad y las dificultades que traería su implantación. Dejando de lado concepciones dogmáticas, se interesan sobre el impacto del sistema. José L. Tejeda, Registrador de la Propiedad Inmueble de Chincha, da una panorámica de los inconvenientes que suponían tal propuesta. Aun cuando «sería muy deseable» el sistema Torrens, según Tejeda, crearía problemas, puesto que, en ciertos lugares del país, la pequeña propiedad, en su mayoría, carece de títulos legales y casi toda transmisión de propiedad se realiza mediante contratos que no constan en instrumento público; la razón muchas veces no es la ignorancia de su valor sino lo «onerosa que les resulta esa gestión, dada la poca entidad de los bienes». Registrar su transmisión de dominio es oneroso. Implantar el sistema Torrens elevaría los costos pues no solo bastaría con inscribirlo sino también adjuntar un plano, cuyo costo es afrontado por el propio interesado, lo que «dificultaría más el asunto, por la imposibilidad en que se encontraría el dueño de una tira de terreno, por ejemplo, de abonar honorarios a un perito traído de larga distancia, porque ellos superarían en muchos casos al valor de la finca misma». En consecuencia, si la Comisión votase a favor del sistema Torrens «habría una infinidad de propietarios que se verían en la imposibilidad de registrar sus bienes por falta de títulos y medios y entonces la reforma de la institución del Registro sería incompleta».637 Otra respuesta leída el mismo día, la del Registrador de Propiedad Inmueble de Cajamarca, José Silva Vásquez, teme que el sistema Torrens es «la cosa más difícil, si no imposible de ejecutar» en el Perú. «A ello se oponen: la enorme extensión 214

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