procedimiento de Derecho Canónico, algo complicado: la nulidad de dicho matrimonio por la llamada causal de «miedo», consistente en una falta de libertad al expresar el asentimiento matrimonial, en virtud de diferentes presiones familiares. En esos años de la década del 50, el problema hizo crisis de fe entre diferentes medios católicos porque ese era el problema angular del catolicismo. El Arzobispo de Lima tuvo ingerencia por normas de procedimiento en la fase preliminar de la tramitación y luego el caso llegó a la Santa Sede donde debía resolverse. Entre el inicio y el final del proceso hubo en Lima todo tipo de pronunciamientos, e incluso marchas frente al Arzobispado y al Palacio de Gobierno. Se cuenta que en el Vaticano el Perú tuvo un embajador especialmente dedicado a obtener la declaración de nulidad del vínculo matrimonial. Gesto significativo de la cónyuge fue no detenerse ni pronunciarse a lo largo de todo el trámite. La nulidad fue declarada finalmente; pero el Arzobispo de Lima, también en gesto de notar, salió de Lima breves días antes de que llegase el anuncio oficial de la decisión papal. En consecuencia, fue otro miembro de la jerarquía quien tuvo que asumir la celebración del nuevo matrimonio cuya realización esperaba la declaración de nulidad del anterior.510 Suscitó también curiosidad el divorcio de Luis Alberto Sánchez con su primera esposa para luego casarse con Rosa Dergan, así como la separación de Doris Gibson Parra del Riego, fundadora en 1950 de Caretas y pugnaz defensora del periodismo independiente, del diplomático argentino Manlio Zileri, para luego iniciar una relación con el pintor y bohemio Sérvulo Gutiérrez. Pocos, sin embargo, pensaron en utilizar la imprenta para ofrecer testimonio de sus tribulaciones conyugales y las cuitas de un proceso judicial, tal es el caso que presentamos. Luis Humberto Delgado Coloma, natural de Piura, abogado de profesión, cónsul y secretario del Congreso Constituyente de 1931, educador y funcionario público, historiador de oficio y albacea del ex presidente, Francisco García Calderón Landa,511 sostuvo un estrepitoso proceso de divorcio por las causales específicas de injuria grave, conducta deshonrosa y sevicia con su esposa Graciela Aparicio Porta, con la que procrearon tres niños y una niña, a la que llevaba una gran diferencia de edad y que conociera, para luego casarse rápidamente, mientras realizaba un viaje marítimo a Europa, y de quien dice, sin miramiento cortés, que «nació y creció engreída».512 Graciela Aparicio demandaba a su esposo por 164
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx