desempeñaba como primer ministro de Benavides, el Congreso había dictado la radical Ley N.º 7893, que consagraba el divorcio por mutuo disenso, al parecer como resultado de una maniobra política del Ejecutivo para atraer a los apristas a favor de la política de límites con Colombia.398 Un testimonio, casi una confesión, ofrece Luis Alberto Sánchez: Los apristas nos hallábamos perseguidos, nuestro periódico había sido clausurado; los comedores deshechos; los locales ocupados. (…). Desde luego, uno de los inconvenientes para cualquier arreglo era la presencia de Riva-Agüero en el gabinete. Para obtener su renuncia, Benavides acudió a un ingenioso recurso. RivaAgüero acababa de confesarse católico ultramontano. Existía un decreto-ley promulgado por Sánchez Cerro en 1930: el que establecía el divorcio por mutuo disenso. Faltaba su ratificación por el Congreso. Benavides llamó a dos diputados descentralistas, y les pidió presentar el respectivo proyecto de ley. Como tenía que suceder, el católico Primer Ministro, a la vez era ministro de Justicia, Instrucción y Culto, no tuvo sino que renunciar. La desaparición de Riva-Agüero permitió al gobierno volver a la política de ‘paz y concordia’ con que se inició. Es lo que hizo.399 La prensa conservadora deploró la salida del brillante estudioso, pero también la introducción de una figura a la que se consideraba perniciosa.400 Un firme baluarte de la lucha antidivorcista sería la Universidad Católica, a través de uno de sus más lúcidos voceros, el historiador Rubén Vargas Ugarte, amigo y colaborador de Riva-Agüero, en dos sendos artículos aparecidos en el órgano oficial de este centro de estudios.401 A juicio del historiador, entusiasmado por el rechazo del divorcio individualista en el Brasil: «Solo quienes profesan un culto fetichista a la licencia disfrazada con el nombre de libertad, podrán todavía invocar la autonomía de la voluntad a favor del divorcio».402 La Universidad Católica auspiciaría incluso la publicación de un libro manifiesto contra el divorcio del profesor César Toledo Mas, Legislación matrimonial en el Perú.403 Prologaría el texto nada menos que Carlos Arenas y Loayza, exdecano de la Facultad de Jurisprudencia, «maestro del autor y gestor principal de la publicación de la obra», según indica la revista institucional.404 La corriente contraria al divorcio era tan sólida que estudiosos de orientación socialista, como Ildelfonso Ballón, afirmaban que el sino del matrimonio era su perpetuidad e indisolubilidad.405 El divorcio favorecería al individualismo y al liberalismo. «El divorcio es atentatorio de los derechos de los cónyuges, por la amenaza que supone su constante 131
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