Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
LAS EXPEDICIONES DE MILLER 87 el paso de Loriga, como brotados de la polvorosa senda, quienes, hasta ese momento, con Videla, habíanse mantenido ocultos tras los espesos chopos y matorrales suscitados en torno por la humedad de los acequiones derivados del cercano río. El choque fue tremendo. La infantería patriota, ventajosamente parapetada, en un prin– cipio, ofendía de flanco, a bala limpia, a los españoles; y, abierta des– pués en guerrilla móvil! rápida y audaz, despedíase sobre los mis– mos, a pecho descubierto, alentada por la voz del animoso Saura, quien, antes que otro alguno, lanzóse a la vanguardia del ataque, haciendo lujo de sereno y hasta temerario valor (12). Aramburú, con sus veinte granaderos, desenvolvió, de frente, fé– rrea carga incontenible, ante la cual, y con la doble simultánea llu– via de fuego de los flancos, hubieron de volver caras aterrados, los húsares realistas. Loriga, con sus residuos poco menos que dispersos, regresóse dl vuelo hada Chincha Alta, de donde poco antes había partido, de– jando en el campo unos seis muertos, y llevando no pocos heridos. Persiguiólo Aramburú en una extensión de tres cuartos de legua, sin poder ir más allá, por lo maltrecho de las cabalgaduras, poco adiestradas todavía, en que su tropa había sido Jtlontada reciente mente (13). Videla, vencedor, tornó a estacionarse en las verdinas, por éI anteriormente ocupadas, de la izquierda ribera del Chincha. IX Fue este combate parcial lo único importante ocurrido, en el mes de ocupación de Pisco y sus proximidades, por la expedición de Cochrane y Miller. Siendo relativamente débil la columna de vanguardia confiada to( Loriga, La Serna envió al teniente coronel García Camba con dos– cientos hombres de caballería, poniéndole al frente de la totalidad de las tropas destacadas (15 de abril). El cuartel general realista establecióse en Chincha Baja. Temporal baja del río permitió difícil, pero seguro paso, a las avanzadas y destacamentos de una y otra banda, entre los cuales produjéronse encuentros repetidos, aunque sin trascendencia; todos ellos en el cuadrilátero delineado por las (12) V. la nota décima de este capítulo. ( 13) Oficio cit., de San Martín, quien en él refiérese al parte adjunto de Videla; parte que, inexistente en los archivos del Perú, nos es desgraciadamen– te desconocido.
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