Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
86 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Pero Loriga llegó tarde, cuando los patriotas eran ya señores de la ribera sur del Chincha, y mantenían, en toda la línea, desde ese río hasta Caucato, destacamentos avanzados, avizores y en con– tacto pleno; uno de ellos (el más próximo, a la ribera misma del to– rrente chinchano), el del bravo capitán argentino (8) Videla, cons– tante de cuarenta y tres individuos de tropa, a saber: veinte granade– ros a caballo, a las inmediatas órdenes del capitán Aramburú (9); y veintitrés infantes, entregados a la dirección del teniente Saura, valiente entre valientes (10). El río Chincha, excesivamente cargado, como el Pisco, por las to– rrenciales lluvias de la sierra de Huancavelica ( 11), vedaba todo pa– saje a las dos tropas enemigas, que así limitáronse a contemplarse desde lejos, sin poder emprender ninguna hostilidad efectiva. VIII Cuatro días -del 22 al 26 de marzo- transcurrieron en aquella desesperante inacción. En la última de las fechas citadas, una repentina baja del Chin– cha abrió vado practicable a la avanzada de Videla, que inmedia– tamente aventuróse sobre la oril1a septentrional, y prosiguió, sin ser percibida casi, hasta el pueblo de Chincha Baja. Supo allí, que, más al norte, en el de Chincha Alta, había otra gruesa avanzada española, cuyo arribo efectuaríase por instantes. Videla, con sus cuarenta y tres soldados, se adelantó en el acto, ansioso de una sorpresa. Declinaba ya la tarde, cuando ochenta húsares realistas, con el propio Loriga a la cabeza, venían tranquila y descuidadamente, en sentido opuesto, sin sospechar la presencia de fuerzas enemigas, que, como se ve, sólo ascendían a la mitad de las comparecientes. No era mucha la distancia, puesto que el pueblo estaba a la vista. De repente, resonaron, sacudiendo el silencioso y quieto ambien– te de esos campos, una cometa y un clarín; y presentáronse, cortando (8) Natural de Mendoza. (9) Los granaderos, que, como ya se indicó embarcáronse en Huacho desmontados, fueron, en Ica, dotados de bridones más o menos convenientes. (10) Según el propio imparcial testimonio de San Martín, quien, en nota pertinente al caso, asentaba haber sido ''notable'' (en la acción que ya vere– mos) "el coraje del teniente Saura'' .- V. a Bulnes, op. cit ., II, 133. (11) De la cual descienden, el uno, por la fragosa quebrada de Arma; y el o tro, por la de Huaitará o Castrovirreina.
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