Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
84 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ bloqueo fue infatigable en sus exigencias, importunas", como é) mismo asienta, pero esta vez enderezadas en diferente sentido. Al fin, se le entregaron unos cuantos centenares de hombres, puestos bajo su mando superior, y el inmediato del teniente coronel Miller; especie de división volante de desembarco, que, recorriendo la costa meridional, y poniendo pie en alguno o algunos de los puertos llama– dos ''intermedios", pusiera en cuidado a los realistas; dividiera su atención (según se dijo ya); llevara la intranquilidad y el temor a todas las secciones de litoral; amagara la reserva de Ramírez Oros– co; y, en fin, rompiera la línea de comunicaciones entre Arequipa y la sede del virreinato; línea hasta esa fecha mantenida cuidadosa– mente, por ser, como era, en realidad, el único y último respiro (4). La enunciada división constó de quinientos soldados de infante– ría y ochenta de caballería desmontada (5); y partió de Huacho, el 13 de marzo de 1821, en un convoy, compuesto del navío San Martín, (6), la O'Higgins y la antigua Esmeralda (7). V Nadie, como Miller, para el género de hostilidad mandada em– prender, a la vez irrupción y cuerpo de guerra regular; con todas las ventajas de la disciplina y de la organización tácticas, pero también con todas las apariencias de las bandas invasoras, y sus ribetes de piratería y bandalaje, que eran el lado flaco de Cochrane; hostilidad en que la valentía debe ir parejas con la audacia, la astucia con la para que avanzase sobre Lima, por el íntimo convencimiento que tenía de la buena voluntad de los habitantes de la capital para con nosotros. San Mar– tín rechazó mis instancias, por lo cual le pedí dos mil hombres, con los que me comprometí a tomar la capital. También me negó este pedido. Volví a prometer la consecución del propio fin con sólo mil hombres, lo que tam– bién me fue negado. Lo único que se me concedió fue la gente que mandaba Miller; y esto, por verse libre de mis importunidades. Sin embargo, me pro– puse sacar el mejor partido posible de esa fuerza".- Memorias, pág. 128. (4) Dícelo expresamente Cochrane, en nota al ministerio de marina de Chile, datada en Arica el 14 de mayo de 1821: "Debido, decía el vicealmirante, a los efectos de la terciana, que había debilitado el total de la división, y obligándome a mandar la mitad de su fuerza al cuartel general, me vi for– zado a embarcar las tropas empleadas en cortar la comunicación con Lima por el camino del sur".-Apud Bulnes, II, 153, nota. (5) Es el número exacto dado por Miller, su jefe inmediato; número que Cochrane, de un lado, y San Martín, de otro, por dar cifras redondas, fijaron en 600 y 500 hombres, respectivamente. (6) A este buque, el 18 de marzo, trasladó Cochrane, transitoriamente, su insignia de almirante. (7) Nueva "Valdivia".
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