Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
686 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ !>e les señaló para la reunión, se hizo, aunque infructuosamente, la sorpresa; y solamente hallaron allí a esos tres o cuatro españoles miserables, y unos cuantos fusiles viejos y otras armas, que había hecho poner en ella el mismo San Martín. Al momento comenzó e! gobierno protectora[ a anunciar al pueblo los riesgos en que se halla– b.a la causa de la independencia, por los planes inicuos de los espa– ñoles; y. . . ordenó la prisión de una multitud de personas, como si efectivamente h.ubiese sido cierta la conspiración". La versión anterior, que tomamos de las Memorias de Pruvo– nena (15), podría relegarse a duda, dada la conocida prevención antisanmartinista de su autor; pero mucho de verdad hay que con– cederle, al ver, su congruencia con otros datos insertos en las Anota– ciones de Mariátegui (16) y con los resultados en cierto sumario mandado seguir por e'sos días y cuyo resumen aparece publicado en la Gaceta del Gobierno (17). Acudamos a una y otra fuentes, para que no se tome nuestra imparcialidad por prevención, ni se nos crea sobre la simple fe de nuestra palabra. "La primera denuncia -escribe Mariátegui- que Doyerarte 1dza, fue dirigida contra dos españoles comerciantes. El uno era un joven, que pretendía la mano de una señorita, y que le fue ofre– cida, la que vive y que es hoy la señora de don Manuel Villacam– pa; el otro,. era hombre de más de cuarenta años, nombrado Toledo, ca~ado con una señora Amavíscar y concuñado de don José Mercedes Castañeda. Refiero estas circunstancias, porque estas personas, que viven, pueden dar testimonio ·de mi veracidad. Fue la denuncia tan ,\t-gura, que se les sorprendió una correspondencia, lo mismo que proclamas e impresos. Los españoles estuvieron tan convictos, que nada pudieron negar en su instructiva y tuvieron que confesarlo todo, pero sin querer comprometer a los demás complicados en el negocio. No bastaba a Monteagudo conocer a estos enemigos: le importaba descubrir todas las ramificaciones. Doyerarte había de· nunciado cuanto sabía, y el primero de estos reos nada más había querido comunicar al espía que los denunció; y hubo necesidad de proporcionarse más ·datos. Organizaba el sumario el auditor de guerra (18), el que propuso ofrecer a los enjuiciados el perdón absoluto, si descubrían cuanto supiesen de la correspondencia con los enemigos, lo que fue admitido por el ministro. Con esa autori- (15) Tomo 1, págs. 71 y 72. (16) Pág. 137. (17) Número 40, del 24 de noviembre de 1821. (18) Mariátegui dice que este auditor era el doctor don Fernando López Aldana, colombiano, pero ello no es exacto: el auditor era el Dr. Rafael Ramírez de Arellano, argentino, como se verá después.
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