Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

60 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ cuanto sus papeles establecían que su puerto de destino no era el del Callao; de donde deducía que era obligatoria la soltura; y en se– gundo lugar exponiendo, que, si se reputase culpable a la nave de– tenida, lo racional era enviarla a la costa de Chile, para someterla al juzgado de presas de Valparaíso (27 de diciembre). El día siguiente (28 de diciembre) el general independiente, en una entrevista con Downes, ofreció a éste proceder, en el acto, al examen de los pape– les de la Luisa, y decidir en consecuencia; sólo que, en nota de la propia fecha, al estampar el mismo ofrecimiento, modificólo en es– te sentido (son sus palabras) : "Dentro del término de ocho días, el buque será enviado a Chile, para ser juzgado allí con arreglo a la ley marítima de las naciones; o puesto en libertad, dentro del ex– presado término, si del examen de sus papeles no resultase indicio alguno que haga probable la condena de la fragata". La réplica de Downes fue insolente: la contestación de San Mar– tín, dijo, era capciosa; ella alargaba los plazos caprichosamente, con– tra lo convenido; no decidía ni prometía nada concreto; y, por lo mismo, el buque debía ser libertado incontinenti. Si ello no se ha– cía, o no se modificaban los términos de la nota favorablemente, el propio Downes "rompería las amarras de la Luisa y h extraería de Huacho a viva fuerza" (28 de diciembre). Así lo hizo. San Martín dio cuenta a la superioridad de lo ocurrido (4 de enero de 1821), desde sus reales de Retes, doliéndose de que la au– sencia de Cochrane dejase aquella afrenta sin satisfacción y sin reparo (12). XI El 9 de enero del mismo año, entraba en el puerto de Ancón el pailebot de guerra hispano Aranzazu, fuerte de siete cañones, uno giratorio y seis de a seis (a tres por banda). Embistiólo incontinen– ti el Araucano, comandado por Guillermo Carter, frente por fren– te de la isla de San Lorenzo. El comandante español, don Juan Agus– tín !barra, defendióse como un héroe; y sólo se dejó apresar des– pués de una brega de cincuenticinco minutos, cuando todos sus fue– gos habían sido irremediablemente apagados. E~ 14, al contrario, viose sorprendida y atacada en el mismo puer– to de Ancón, por nueve lanchas cañoneras españolas, la de igual es– pecie Valparaíso allí dejada por la escuadra independiente. Co– mandábala un oficial de marina argentino , de apellido Barragán. Pe- (12) Apud Bulnes, II, 66 y 67 .

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