Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
682 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ El Estado y sus parásitos vivían llenos de exigencias y sin posibili– dades; y los españoles constituían presa fácil, próxima, indefensa, expedita: tenían, como bien ha observado un autor, apasionado, es cierto, pero desgraciadamente verídico en ésta y en muchas otras co– sas (13); tenían, decimos, dos pecados originales: el de su patria y el de su riqueza; el segundo más grave, más digno de purgarse que el primero: había que acabar con ellos, no tanto por odio a su pro– cedencia y origen cuanto por avidez hidrópica, desesperada, impú– dica, brutal, de atrapar los pingües capitales de su pertenencia. XX ¿Qué refugio encontrar, a qué auxilio acudir, qué remedio poner, para dar punto, moderación o tregua a campaña tan ruda, tan aira– da, tan pertinaz, como ésta? Cuanto habían hecho algunos españo– les para manifestar su adhesión o sumisión al nuevo orden de cosas, todo había resultado infructuoso: don Mariano Arámburu había ofrendado un donativo de 204 pesos, y don Martín otro de 200, para la compra del navío San Martín; en varias de las urgencias del tesoro, no eran pocos los que habían presentado en arcas, donaciones de cierta significación; y, así, <;!l mismo don Martín Arámburu había en– tregado una vez 600 pesos; el español don Domingo Pérez, 1,000; y el de igual nacionalidad, don Cristóbal González, 500 (14); con la cir- (13) Pruvonena, op. cit., t. I, pág. 71. (14) Véase lo referido en las págs 566 y 567.- Los 500 pesos obsequia– dos por González, lo fueron aparte de los 400 que tocáronle, como comercian– te, en la distribución del cupo o empréstito del Consulado. Su donativo y el de Pérez constan de expresa declaración oficial; y, en efecto, esparcida la voz de que los españo¡les confinados en La Merced habían dado dinero por su libertad, se publicó, de oficio, en la Gaceta del Gobierno (número 24, del 29 de setiembre) la información siguiente: "Habiendo llegado a noticia del go– bierno que se ha esparcido la voz de que muchos de los españoles, cuando ~staban confinados en La Merced, hicieron erogaciones para ser puestos en libertad, ha determinado S.E. el Protector se manifieste quiénes han sido los que en realidad han entregado algún dinero por vía de donativo, y son: don Diego Pérez, 1,000 ps. y don Cdstóbal González, cuyo cupo por el Consulado era de 400 pesos, y depositó 500 en la tesorería del Estado.- Todos los españoles, excepto los dos que anteceden, que hubiesen entregado alguna cantidad por salir del arresto, deben comunicar a S.E., por conducto del Ministerio de Estado en el departamento de Gobierno, dentro del término de seis. días, a quién y qué sumas han satisfecho, para que sean debidamente castigados los que hubiesen cometido un delito que está resuelto S.E. a no tolerar, por el amor que profesa a la justicia y por el decoro mismo de las autoridades".– Curioso desenlace el de este incidente, y, a no dudarlo, tinterillesco, pues dio– se luego por desvanecida la acusación por vencimiento del término: la Gaceta referida en su número 28, del 13 de octubre publicó este otro artículo de
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