Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
670 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Don Santiago Garragorri, "por haber esparcido noticias sedicio– sas y escrito cartas anunciando la entrada en Lima del ején:itó e~e migo", fue también desterrado. A éste se le permitió llevar consigo todos sus bienes (18 de agosto). Don Juan Moreno, previo dictamen del auditor general, fue sen– tenciado a confiscación y destierro, ''por haberse encontrado en su poder una pistola, un sable y algunas municiones" (22 de agosto). Et sic de coeteris. IX Aquel rigor, ese tesón y esta inquina eran, puede decirse, la idea fija, la obsesión diabólica de Monteagudo. El 4 de agosto, es decir– al otro día de establecido el Protectorado, y de haberse hecho cargo del ~inisterio de Guerra y Marina, ideaba ya una especie de extraña– miento en masa, autorizando para ello el terrible decreto que sigue, y al que ya nos contrajimos otra vez. "Yo os he prometido (habla San Martín y se dirige a los espa– pañoles) respetar vuestra seguridad y propiedades; lo he cumplido, y ninguno de vosotros puede ya dudar de mi palabra. Sin embargo de esto, sé que murmurais en secreto, y que algunos difunden con malignidad la idea de que mis designios son sorprender vuestra confianza. Mi nombre es ya bastante célebre, para que yo lo man– che con la infracción de mis promesas, aun cuando se conciba que, como particular, pueda faltar a ellas ( 4) . Por último, declaro los artículos siguientes, para. poner el sello a las garantías que antes he dado.-!. Todo español que, fiado en la protección de mi pala– bra, continúe pacíficamente en el ejercicio de su industria, juran– do la independencia. del país y respetando el nuevo gobierno y le– yes establecidas, s.erá amparado en su persona y propiedades.- II Los que no fiasen en ella, se presentarán, en el término antes se– ñalado, a pedir sus pasaportes, y salir del país con todos sus bienes muebles.- III. Los que permaneciesen en él, protestando su con– fianza en el gobierno, y sin embargo trabajasen contra el orden ocultamente, como tengo noticia lo practican algunos. experimenta– rán todo el rigor de las leyes, y perderán 5,US propiedades.- Españo– les. ¡Bien conocéis que d estado de la opinión pública es tal, que, entre vosotros mismos, hay un gran número que acecha y obser\ra (4) Es necesario creer que San Martín suscribió estas inmodestas y cí– nicas frases sin leerlas, reñidas como están con su humildad y probidad ge– niales, por todos reconocidas y por nosotros especialmente. Véase los párra– fos XXVIII y XXIX del capítulo III.
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