Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
58 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ de hacer esas dos presas, orden instantánea de inflar velas en sen– tido sur; y salió con la O'Higgins, la Esmeralda y el Araucano, dejando a la Independencia y el San Martín, encargados de con- 1.inuar y sostener el necesario bloqueo del Callao. Como diremos en su oportunidad, relatando todo lo pertinente a los sucesivos cruceros de Cochrane, anduvo éste por esos mares errando largo de mes y medio, en busca de las dos fragatas fugiti– vas, sin llegar a descubrirlas en su extensa marcha. Estaban por el norte, y él las buscaba por el sur. Ello es que sólo el 19 de enero de 1821 estuvo de vuelta en la bahía del Callao. Al emprender esa enorme travesía ningún aviso previo dirigió el vicealmirante a San Martín. IX Quejóse amargamente este último file las desentendencias y vo– luntariosas desapariciones de su émulo, "quien, desde principios de diciembre, decía, se había separado del bloqueo", al extremo de "ig– norar su verdadero destino", y ''sólo infería que hubiese ido a la cos– ta de América, en demanda de las fragatas, por haber tomado el rumbo de barlovento cuando salió del puerto"; razón por la cual "no podía dar a sus combinaciones con la escuadra toda la exten· sión de que éstas eran susceptibles" (10). Por su parte, el vicealmirante deshacíase entonces y después, en acusaciones y lamentos, por la carencia de medios y recursos en que se mantenía a la armada en todos los órdenes (falta que había ocasionado "la muerte de nueve hombres en un mes'' ); y más que todo, la ropa, reducida a un solo vestido, que, "lavado para el aseo necesario obligaba a los marineros a andar por la cubierta desnu– dos y envueltos en ponchos" (11). (10) Nota del 2 de enero de 1821, escrita en Retes.-Ms. de la Colee. Paz Soldán, núrn . 103 . (11) Nota a San Martín, datada en Huacho el 26 de enero. Ese docu– mento, íntegro, dice: ''Excmo. Sr.:- No he podido conseguir lona en Chile para las velas, para reponer las que estaban muy deterioradas, y que ahora están casi totalmente inservibles. Consiguiente a la solicitud de V. E., llega a ser mi deber representar que, si no se compra para la O'Higgins y el San Mar– tín ciento ochenta piezas, estos dos buques no podrán salir de puerto, aun– que el tíernpo se mantenga tan bueno corno hasta ahora, de aquí a tres me– ses. En la armada inglesa se da, a lo menos, un t erno de velas cada año, Y hace más de tres que los dos mencionados buques no han sido socorridos. Una cantidad de hilo de velas para coser las nuevas y reparar las viejas, es también indispensablemente necesario.- No tenernos anclas pesadas, de las cuales la escuadra está en la mayor necesidad. La Lautaro no tiene ni una; el
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