Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
660 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Es posible que la causa invocada por Cochrane, en un perso– naje que no tenía por qué preferir el exótico predominio de argen· tinos y chilenos, hubiese ahondado el descontento del mitrado, que, con ascendiente en la mejor sociedad peruana, habría visto con simpatía y siu temor el entronizamiento del elemento nacional, necesariamente surgido de ésta. Pero lo positivo es que ese descon– tento emergió, naturalmente, del espectáculo ofrecido a su vista por la hostilidad ejercitada, sin finalidad justificable, contra sus compatriotas, inofensivos por inermes. Y ese estado de espíritu en el jefe de la Iglesia peruana, cualquiera que fuese su nacionalidad, y por consideración a su conducta y antecedentes, no podía, ni pue– de hoy mismo, disculpar el atropello de que fue víctima; atrope· llo que, para decirlo de una vez, con la dura, pero exacta califica– ción que de él hace el mismo Cochrane, fue un arranque "de demen– cia política" (25), y hubo de enfriar las simpatías del clero, que, tan– to como el arzobi'spo (agrega el gran Almirante), "si las promesas de Chile se hubiesen cumplido, habrían empleado toda su influencia en promover la causa de la libertad, no tanto por interés cuanto ror inclinación" (26). XXVI Permaneció Las Heras, confinado en Chancay algo más de dos meses ( 5 de setiembre a 13 de noviembre), por falta de embarca· c1ón que lo trasladase al Istmo, para de allí, según su deseo, resti– tuirse a España. No habiendo obtenido buque en qué prácticar la c~nunciada travesía, hubo al fin de tomar con la repugnancia que sus años y achaques le infundían, el único que se le presentó, con destino a Río de Janeiro, por supuesto a través de la temida ruta del Cabo. Hízose a bordo el 13, y días antes, el 2, había despedidose de Lord Cochrane dirigiéndole una carta, en que palpitan los no– bles sentimientos del expulso, y ese propio peruanismo que le nie– gan quienes, para dejar indemne la memoria del Protector, han de– nigrado sin razón a su ilustre víctima. (25) Loe cit., pág. 170 . (26) Id. id. id. El traductor de las Memorias de Cochrane Manuel Bil– bao, pone, al pie de estas frases del héroe, la nota que sigue: "E~ un error de Coc~ran~ el suponer que el clero fuese inclinado a la independencia. Aunque Ja. h1stona de l::i lucha de la independencia americana, presenta algunos pa– triotas esc!arec1dos en ~l clero, manifiesta también que la mayoría fue siem– pre sec.tana del despotismo. Este es un hecho repetido en todo el globo". - Al com1enz~ ,de este capítulo hemos demostrado la falsedad y la injusticia de esta acusac10n tan general, en lo que atañe al clero de nuestra República.
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