Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

658 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ dad nacional y en uno como velo de dolorosa justicia, con olvido de la realidad de los hechos, y con ofensa de esa verdad, a veces 3marga y cruel, pero ineludible, llamada a resplandecer y triunfar en los fallos de la historia. "Esta -decía el glorioso Carlos XII- es un testigo, y no un adulador; y el único medio de obligar al aplauso es hacer el bien". Según Lorente, el prelado en cuestión "había re– tardado, cuanto estuvo en su poder, la declaración de la indepen– dencia", si bien ''no era hombre capaz de conspirar contra ella'' ( 19). Y Paz Soldón, a quien el anterior sigue con notoria frecuen– cia, asevera que "ya no convenía que un prelado que hizo tantos esfuerzos para retardar la declaración del pronunciamiento de nuestra independencia, existiera en la capital, sin que se suscitaran cuestiones diarias"; y añade que, "si, olvidando que era español, se hubiera limitado sólo a ser pastor de su rebaño espiritual, la historia nada tendría que reprocharle", pero que "quiso in:ipruden– temente oponerse a la marcha de las cosas, y fue arrastrado por el torrente de las ideas" (20). Se ha dado, en fin, a entender que "la aproximación de Canterac hacía necesario ·tomar medidas ex– traordinarias de precaución, para prevenir que una parte, no pe– queña, de los que permanecían en la ciudad (.esta frase de Paz Sol– dán, aunque no lo diga, se refiere sin duda a los españoles), hicie– ra, aprovechando de los momentos en que la fuerza patriota esta– ba en el campamento, algún movimiento en favor de los realistas (21), que, "entre las medidas de urgente necesidad, en esos días, f:staba el cerrar fas casas de ejercicios de mujeres" (22); y que, por último, "ningún hecho prueba más el verdadero entusiasmo que reinaba en e! pueblo de Lima al aproximarse Canterac, que el destierro del venerable arzohispo" (23). Todo ello constituye un tejido repugnante de falsedades y ca– lumnias. Si San Martín envió tropas a Lima tan sólo el 9 de julio; si él mismo no entró en la ciudad hasta la noche del 10; y si ape– nas el 14 se dirigió al Cabildo en demanda de declaración que es– tableciese en indudable forma, si la voluntad general estaba, o no, d.ecidida por la independencia; y si el 15, esto es al siguiente día, sm retardo, sin oposición, sin obstáculo, sin lucha, se hizo la declara– ción pedida, ¿no es una insolencia asegurar, sin pruebas de ninguna especie, que un mitrado que, a pesar de ser español, estuvo en la (19) Op . et loe . ci ts ., pág . 17 . (20) Loe . cits ., págs . 213 y 214. (21) Id. id., pág. 211. (22) Id . id. id. (23) Id . id . id .

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