Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
656 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ una humildad sacrosanta, que besa, con la serena sinceridad del apóstol renunciante de sí mismo, la mano alzada para botarle y escarnecerle. Sí el arzobispo Las Heras, no hubiese dado otras in– finitas pruebas de su virtud y caridad proverbiales, este solo acto bastaría para satisfacer su recuerdo: "Mi estimado amigo: -decía -he sentido no poder dar a us– led un abraza antes de mi partida (14); ratificarle mi constante y buena voluntad; y darle, con el afecto más ingenuo, las debidas gra– das, porque me ha aliviado de una carga superior a mis fuerzas, llenando mis deseos de acabar mis días sin ella, para dedicarme a pedir a Dios el perdón de mis pecados, hasta mi muerte, que no debe estar distante, en la edad octogenaria en que me hallo. "Quiero pedir. a usted, en señal de nuestra recíproca amistad, que me permita la satisfacción de aceptar, de mis muebles, una carroza y un coche, que entregará a usted, a su regreso, mi secre– tario; y, juntamente, un dosel de terciopelo y dos sillas, que pue– den servirle para los días de etiqueta~ y una imagen de la Virgen de Belén, que ha sido mi devota. "Créame usted, amigo, que lo encomiendo a Dios diariamente, para que dé usted la paz al reino cuanto antes. Jamás olvidaré las expresiones de afecto y consideración con que me ha distinguido, cuando nos hemos visto,· y le seré, en todas ocasiones, su más apa– sionado amigo y capellán, que besa sus manos''. XXIV El arzobispo Las Heras gozaba en Lima de general simpatía y poderoso ascendjente. "Sus virtudes, dice Lorente, su celo pas– toral, su beneficiencia y su edad octogenaria lo hacían objeto de la ;nayor consideración y de afecto entrañable para una gran parte de los limeños" (15). Cochrane, después de apellidarle "varón ex– celente, afirma que era ''querido del pueblo" (16). Paz Soldán mismo le llama "hombre firme, resuelto, inteligente, aunque em– pecinado español"; y agrega que "este prelado fue virtuoso y limos· nero; y que, como tal prelado, y "como pastor de su rebaño, es dig– no de que su memoria se recuerde con respeto y de que sus virtu– des se imiten" (17). (14) El Protector hallábase en el campo al frente del ejército, con mo- tivo de haberse presentado las fuerzas de Canterac. (15) Op. y t. cits., pág. 17. (16) Memorias, pág. 168. (17) Op. yt. cits.,págs. 212y214.
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