Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
654 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ porque se dictó". "Cuando un prelado habla en puntos ~ue ata– ñen a la religión o a la Iglesia, es merecedor de que se le oiga Y se atiendan sus razones". "No me acomoda vivir en un país donde se me fuerza a cerrar la boca"; frases todas de franqueza noble, aunque ruda; de energía valerosa, y aun de ironía culta y mesura– da, de esa que vierte sangre sin herida punzante y dolorosa. Paz Soldán, que tan airado se muestra con el arzobispo (juzgándole desde el punto de vista de un sanmartinismo intransigente y ce– rrado) confiesa que el prelado "contestó lleno de dignidad y fir– meza, con todo el aplomo y energía de quien defiende lo más de– licado de sus fueros y derechos" ( .t3). XXI El ministro se limitó a disponer, absteniéndose de replicar: "Los momentos actuales, dijo (setiembre 4), son demasiado pre– ciosos a la salud de la patria; y, no pudiendo S. E., el Protector de– tenerse a contestar ahora con razones victoriosas al oficio de V. E. lltma. de 13 del corriente (que, junto con el que se pasó a V. E. iltma. se darán al público para que éste pueda formar juicio en la materia) me ordena manifiesta a V. E. Iltma. que ha venido en acceder a la renuncia de la dignidad arzobispal, que por segunda vez ha tenido a bien hacer V. E. Iltma. En su consecuencia, y en 1 azón de las circunstancias actuales, ha dispuesto el Excmo. Sr. Prot6ctor que, en el preciso término de cuarenta y ocho horas, se sirva V. E. Iltma. trasladarse a la villa de Chancay, en donde será auxiliado por este gobierno con todo cuanto sea necesario, interín se proporciona buque para la. traslación de V. E. Iltma. a la Pe– nínsula. El Excmo. Sr. Protector me encarga que exprese a V. E. lltma. que espera 'de su celo religioso, y de su interés por la sa– lud de sus ovejas, que hará saber su renuncia al Cabildo eclesiásti– co, para que éste proceda, según derecho, a usar de su jurisdicción. Asimismo, tiene la complacencia de ofrecer a V. E. Iltma. que le acompañurá la escolta que V. E. Iltma. tenga a bien indicar como necesaria al decoro de su persona". XXII El arzobispo expulso se apresuró a acatar la orden; y, en prue– ha de obediencia: estrechó motu propio el plazo y las circunstan- (13) Op . et loe . cits ., t. I, pág. 212.
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