Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

552 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ los atrasos y adeudos existentes a favor del Ejército Libertador Unido, y de la escuadra en que fue transportada la expedición liberta– dora; así como el derecho a determinadas pensiones o rentas que se establecían en beneficio de sus personales; cosa, esta última, que sirvió de arranque y raíz a las futuras listas pasivas, a esa nube de vampiros que, hasta hoy mismo, chupan el jugo vital de la empobre– cida República. Por supuesto que la medida, como todas sus congéneres, habría de basarse, en esa cacareada gratitud a que los peruanos estábamos obligados respecto de nuestros pretensos emancipadores. "El Ejér– cito Unido y la escuadra de Chile -decía el preámbulo de precepto, redactado por Monteagudo- han cumplido al fin el juramento, que hicieron a la patria, de libertar al Perú y elevarlb al rango a que la justicia y el interés del mundo lo llamaban. Su constancia y heroís– mo los hacen existir, ya desde ahora, en la posteridad, que los aguar– da agradecida. La conciencia que todos tienen de sus acciones, es el mejor premio de ellas; sin embargo, puesto yo a la cabeza del Estado peruano, dejaría un gran vacío en mis deberes públicos, si a su nombre no manifestase el alto aprecio que merecen los que han tenido parte en la empresa de más trascendencia al nuevo or– den social de ambos hemisferios". Seguía la parte preceptiva. No faltaban en ella las fruslerías al uso: "Todos los individuos de la escuadra y del ejército, oficia– les y demás, hasta la clase de soldado y marinero, gozarán, aunque después queden de simples particulares, una medalla de oro, los oficiales y una de plata las demás clases, con esta inscripción: Y o fui del Ejército Libertador y al reverso las armas del Estado. La misma distinción gozarán los individuos de la escuadra, con la dife– rencia del mote, que dirá: Yo fui de la Escuadra Libertadora". Y seguía lo gordo: "El Estado del Perú reconoce, como deuda na– cional, los atrasos del ejército y escuadra, como igualmente las ofertas hechas por mí a ambos.- Todos los bienes del Estado, y a más el veinte por ciento de las entradas de aduana, quedan hipote– cados hasta la extinción de aquellos créditos. Todos los oficiales, del ejército y escuadra, que salieron en la expedición libertadora y se hallan existentes en el día, son reconocidos oficiales del Perú. Ellos, y los empleados que se hallen en el mismo caso, gozarán, por el término de su vida, una pensión de medio sueldo íntegro del empleo que obtuvieron a su salida de Valparaíso. Dicha pensión será satisfe– cha aun en el caso de establecerse en otro país extranjero.-El bravo batallón de Numancia y los oficiales y tropa prisioneros de Casas– matas, quedan comprendidos en las gracias concedidas al ejército y escuadra".

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