Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
ORGANIZACION DE LAS GUERRILLAS 45 desiertos, allá en las cumbres o en las quebradas, gargantas y hondo– nadas de los Andes; de preferencia, en las cadenas y contrafuertes de la cordillera occidental, salientes y adelantados sobre la costa próxi– ma a Lima, a manera de tentáculos extendidos desde el cuartel gene– ral independiente. Desde ahí hacía "bajadas repentinas, interceptan– do los caminos, atacando las destacamentos o puestos avanzados es– pañoles, y apoderándose de los convoyes de provisiones y de las ca– balgaduras" (5). San Martín, que ya conocía y aun había concitado esas agrupa– ciones auxiliares, de gauchos voluntarios en Tucumán y Salta, y de rotos audaces en la faja chilena (a las órdenes del famoso Manuel Rodríguez), apresuróse a proteger estos estallidos patrióticos es– pontáneos de los hijos del Perú, brindándoles las armas y municio– nes que habían menester, y estimulándolos a perseverar en sus des– velos y sacrificios. Pronto palpó los benéficos resultados de esa con– ducta, ya que, esparcida la voz de que el Ejército Libertador, abando– nando sus acantonamientos fortificados de Huaura, avanzaba resuel– to, en sentido meridional, para acometer a los realistas de Asnapu– quio y de Lima, todas las montoneras cercanas a la costa descendie– ron de sus guaridas montañesas y agregáronse al ejército, al cual siguieron y con el cual permanecieron acampadas en Retes, en un número no menor de seiscientos hombres (6). Allí, sobre el terre– no, constituyó el E.M.G. una especie de división aparte, totalmente formada por dichos guerrilleros, que colocados a la vanguardia de los cuerpos de línea, erigieron un "antemural" para estos últi– mos y sirvieron para vigilar, descubrir y hasta frustrar los movi– mientos e intentonas del enemigo. Ellos ocultaron las maniobras de San Martín, prolongando virtualmente su presencia, aun des– pués de la retirada del 14 y 15 de enero; fomentaron y protegieron primordialmente la deserción de las tropas de autóctonos contra– rias; y contribuyeron eficazmente, desde esa fecha, a pronunciar la escasez de los ingresos y recursos que ansiosamente aguardaba el vecindario capitalino. IV Fue entonces cuando 1 con motivo de aquella semiorganización provisional, se pensó en una organización completa, capaz de dar uti– lidad y eficiencia mayores a la cifra, ya muy crecida, de las monto– neras autóctonas. Tal necesidad aumentó y se pesó decisivamente, (5) Mitre, loe . cit. (6) Mitre, loe. cit.
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