Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
44 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ 11 Tales cuerpos, en el Perú, emergieron, como brotados del abis– mo, y alcanzaron, en sólo un trimestre (octubre a diciembre de 1820), a la cifra, evidentemente enorme de sesenta y tantos, entre los que merecen recordarse los organizados y dirigidos por los jefes que siguen: Vidal, Huavique y Ninavilca, ya recordados; Nicasio Ayulo, Casto José Navajas (uruguayo) y Mariano Fermín Rodríguez, en la provincia de Canta; Faustino y Antonio Aliaga, Joaquín Dabausa, Francisco Elguera, Mariano Guzmán, Juan N. Jiménez y José An– tonio Riquero, en Huarochirí; José Guillermo y Pascual Ciro y Juan Evangelista Vivas, en Yauyos; "Cholo fuerte" (3), teniente coronel Toribio Dávalos, José María Guzmán, Felipe Hurtado, teniente Miguel Lizárraga, José Ormaza y capitán Nicolás Zárate, en Tarma y Jauja, a las órdenes del futuro general don Francisco de Paula Otero; José Acuña, José María Aguirre, Manuel Algorta, Valentín Bao, José Be– llido, Agustín Buitrón, Antonio Castilla, León Pebres Cordero, Ignacio Delgado, Pedro Fresco, Juan y José Antonio Manrique, Jesús Manza– no, Mariano Vela Patiño, José María Palomo, Antonio Polo, José Pra– da, Paulino Rojas e Inocente Zárate, de distintas procedencias, pero todos operantes en las proximidades de Lima, lo mismo que "el bravo de los bravos", Cayetano Quirós; Melchor Valle, en Huaitará (Cas– trovirreina); el comandante Molinares, Landes, Terres, Barrera o Barreda y Corvera, en Cangallo; Pedro Orrantia, Alejo Pérez, José Fernández Prada, el cura M. Jaime y el "indio" Velazco, desde Hua– manga hasta Huancayo; el argentino Isidoro Villar, en los alrededo– res del Cerro de Paseo; y, en toda la zona inmediata, el después fa– mosísimo religioso fray Bruno Terreros. 111 Estos jefes, que, con sus esfuerzos, su tenacidad benedictina, ubicuidad pasmosa y golpes súbitos de mano "desmoralizaron las filas enemigas"; las ''mantuvieron en continua alarma, reducién– dolas a Lima y el Cailao"; fueron alma del futuro asedio, y ''des– pertaron el espíritu nacional" (4); ora operaban aislados, ora reu– nidos, llamándose, congregándose y auxiliándose, según las circuns– tancias; generalmente, en las cabeceras de la serranía, en los parajes (3) Imposible nos ha sido averiguar su nombre de pila. (4) Palabras de Mitre (las que están entre comillas), op. cit., III, 58.
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