Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

PRIMEROS ACTOS DEL PROTECTORADO 511 "Yo habría podido encarecer la liberalidad de mis principios en el estatuto provisorio, haciendo magníficas declaraciones sobre los derechos del pueblo, y aumentando la lista de los funcionarios pú– blicos, para dar un aparato de mayor popularidad a las formas actuales. Pero, convencido de que la sobreabundancia de máximas laudables no es, al principio, el mejor medio para establecerlas, me he limitado a las ideas prácticas que pueden y deben realizarse". "Mientras existan enemigos en el país, y hasta que el pueblo forme las primeras nociones del gobierno de sí mismo, yo admi– nistraré el poder directivo del Estado, cuyas atribuciones, sin ser las mismas, son análogas a las del poder legislativo y ejecutivo. Pero me abstendré de mezclarme jamás en el solemne ejercicio de las funciones judiciarias, porque su independencia es la única y verdadera salvaguardia de la libertad del pueblo; y nada importa que se ostenten máximas exquisitamente filantrópicas, cuando el que hace la ley, o el que la ejecuta, es también el que la aplica". "Antes de exigir de los pueblos el juramento de obediencia, yo voy a hacer a la faz de todos el de observar y cumplir el Esta– tuto que doy por garante de mis intenciones. Los qué, con la expe– riencia de lo pasado, mediten sobre la situación presente, y estén más en el hábito de analizar el influjo de las medidas administra– tivas, encontrarán, en la sencillez de los principios que he adop– rado, la prueba de que yo no ofrezco más de lo que juzgo conve– niente cumplir; que mi objeto es hacer el bien,. y no frustrarlo; y que, conociendo en fin la extensión de mi responsabilidad, he pro– curado nivelar mis deberes por la ley de las circunstancias, para no exponerme a faltar a ellos". "Con tales sentimientos, y fiado en la eficaz cooperación de todos mis conciudadanos, me atrevo a esperar que podré, en breve tiempo, devolver el depósito de que me he encargado, con la concien– cia de haberlo mantenido fielmente. Si -después de libertar al Perú de sus opresores- puedo dejarlo en posesión de su destino, yo iré a buscar, en la vida privada, mi última felicidad, y consa– graré el resto de mis días a contemplar la beneficencia del grande Hacedor del universo, y renovar mis votos por la continuación de su propicio influjo sobre la suerte de las generaciones venideras". IV Un vuelco lógico, en que a la legua se percibe la capciosa ideo– logía de Monteagudo, constituye aquí el efecto en causa, al expresar que se ha tomado la autoridad toda "para responder de ella"; y al

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