Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
510 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Perú, y con la voluntad universal, fuertemente manifestada, el ré– gimen prescrito por la constitución de España, que con violencia se hizo jurar a los pueblos, para esclavizarlos a la sombra de unas leyes calculadas para hacer feliz a una sección pequeña de Europa a expensas del Nuevo Mundo; he resuelto quede enteramente abo– lida, en todas sus partes, la constitución de España (de 1812), y que las actas de reconocimiento que existen en .todos los tribuna– les y corporaciones del Estado peruano, se desglosen del libro en que estén insertas y remitan inmediatamente al ministerio de go– bierno, esperando del patriotismo que han acreditado todas ellas, que se apresurarán a dar el más puntual cumplimiento a esta re· !)Olución". 'III El Estatuto envolvía más que la erección de la forma republica– na, de la que apenas si se esbozaban algunos rasgos y contornos, la institución de la dictadura; pues ponía, expresamente, en manos del Protector, por determinación única suya, los poderes ejecutivo y le– gislativo; y sólo dejaba exentas de la absorción, ya que no la fuente, por lo menos las funciones mismas del poder judicial. Naturalmente, a la usanza de la época y más que todo por la gravedad del acto, comenzaba éste por una exposición de motivos, y aun de intenciones y propósitos, llamada a exculpar la usurpación definitiva del mando supremo y la imposición por la fuerza de la personalidad que así se arrogaba la facultad de ejercerlo; personalidad ciertamente merití– sima, pero en todo caso extraña. Se hace preciso que insertemos a continuación aquel preámbulo exculpatorio, para eximirnos de co– mentarios, que serían reproducción fatigosa de los que hemos hecho más atrás. "Al reasumir en mí el mando supremo bajo el título de Pro– tector del Perú, mi pensamiento ha sido dejar puestas las bases sobre que deben edificar los que sean llamados al sublime desti– no de hacer felices a los pueblos. Me he encargado de toda la autoridad, para responder de ella a la nación entera; he declarado con franque za mis designios, para que se juzgue de ellos según los resultados; y de los campos de batalla, donde he buscado la gloria de destruir la opresión, unido a mis compañeros de armas, he venido a ponerme al frente de una administración difícil y de vasta responsabilidad. En el fondo de mi conciencia están escri· tos los motivos de la resolución que adopté el 4 de agosto, y el Estatuto, que voy a jurar en este día, los explica y sanciona a un mismo tiempo".
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