Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

PRIMER GABINETE REPUBLICANO 491 lento práctico y feliz, con que algunos hombres, en el momento pre– ciso, concretan eficazmente el pensamiento 1 las aspiraciones y los propósitos generales; y, así como a su artículo sobre fundación de una academia de pilotos, respondió la provisión virreinaticia que ordenaba instaurar ese instituto; y a su exposición sobre la pesca de ballenas se siguió la real orden que permitía a los extranjeros ocuparse en la industria referida, con exención de toda clase de de– rechos y gabelas, a bordo de buques nacionales; así, a su_s argumen– taciones en pro de un cementerio general obligatorio y en contra de las inhumaciones urbanas en sagrado, surgió, al año siguiente, la inauguración de tal establecimiento, gracias al brazo férreo del gran virrey Abascal ( 1808). Sus útiles servicios en las esferas del oficialismo, su gran presti– gio ante el público, la estimación con que lo distinguieron los repre– sentantes regios; y en fin, el influjo que, con tales elementos, ejercie– ra ante todos estos últimos, pusiéronle en aptitud de realizar tres grandes empresas; de alcanzar tres importantes conquistas, que de– bemos al talento y el patriotismo, al celo y la perseverancia de este hombre admirable: la instalación de las conferencias clínicas; la inau· guración de un anfiteatro; y la creación de la Escuela de Medicina, ayer y hoy reconocida como la primera entre todas las de la América del Sur. Para comprender el mérito y la trascendencia de esos aconteci– mientos fulgurantes en nuestros anales científicos, bueno será recor– dar cuál era, por aquellos tiempos, el estado de la medicina en el Perú. XI Racional es suponer que, si en el siglo XVIII, la mencionada ciencia despertaba apenas de su letargo en la avanzada Europa, se hallase sumergida en tenebrosa noche a lo largo de nuestra pobre y retrasada América. Y mal podía el Perú ser una excepción de la regla general, no obstante su condición de colonia privilegiada, por su ri– queza, su importancia y su historia; ya que, en materia de oscuran– tismo, tenía que ir a la zaga con la estagnada metrópoli; y a la par con las otras dependencias, sus gemelas. La enseñanza privativa del ramo, o no existía, o, si existía, resul– taba esencialmente especulativa, teórica, hundida en el propio esco– lasticismo divagador, fragmentario y silogista que enervaba las otras esferas y energías educativas de la colonia, reñidas con la observa-

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