Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
490 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ la perfección e intensidad del fondo acusaron una cultura de espí– ritu tan profunda como colosal; y así fueron médicos, los unos, como sus estudios de la disentería, los cólicos, la vacuna las ''metamorfo– sis humanas" y las termas de Huancavelica; botánicos los otros, co– mo sus notables tratados sobre el tabaco y la coca y su "introducción al estudio científico de las plantas del Perú"; éstos, geográficos, co– mo su "idea general" del país y su "geografía física" del mismo, sus , narraciones acerca de los viajes de exploración practicados por los RR.PP. Sobreviela y Girbal y sus "noticias de los indios de las Pam– pas del Sacramento y montañas de los Andes"; aquéllos, estadísticos, como su ''compendio estadístico del Perú" y su art ículo sobre "re– población del valle de Vítor"; cuales, históricos, como el relativo a las misiones de Cajamarquilla, el origen y pérdida de las de Manaos, y su "idea general de los monumentos del antiguo Perú e introduc– ción de su estudio"; cuales, en fin, misceláneos, como el pertinente a la pesca de ballenas y el que abogaba por el establecimiento de una academia de pilotaje {10). X De 1793 a 1798, había sido, por el virrey Gil, en reemplazo del cosmógrafo Cosme Bueno, encargado de la redacción de la Guía anual que solía publicar este último como apéndice de su calendario. UrJanue, secundado hábilmente por el recordado administrador de la aduana de ese tiempo, Dr. D. José Ignacio Lecuanda, amplió y enri– queció la Guía con multitud de datos estadísticos e históricos, rela– tivos a todos los establecimientos públicos y, en general, a todos los ramos. Fue también él quien, en 1796, compuso la memoria de go– bierno del virrey su amigo y admirador, al cesar éste en el cargo y marcharse a la Península. Posteriormente, ya no en el Mercurio, que, como se ha dicho, desapareció a fines de 1794, sino en panfletos sucesivos y aislados, dio a luz su "descripción del camino nuevo construído entre Lima y Callao" (1801); sus famosas "observaciones acerca del clima de Li– ma" ( 1806) y su "discurso sobre si el clima ejerce, o no, alguna in– fluencia sobre las costumbres" (1807), abogó en otro folleto por la erección de un cementerio público, a fin de poner término a la anti– higiénica costumbre de las inhumaciones en el atrio y en el interior de las iglesias; costumbre creada al principio por una inexplicable dejadez, y perpetuada más tarde por la superstición y el fanatismo. Porque Unanue estuvo dotado de esa penetrante visión, de aquel ta- (10) V . Mercurio Peruano, reimpresión de Fuentes, 9 vol. in 8?, passim.
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