Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
PRIMER GABINETE REPUBLICANO 469 oprobios e injurias contra sus huéspedes. Estos se exasperan. En– cuentran otra circunstancia favorable en el arribo de veinte prisio– neros, también españoles, traídos de Mendoza. Con el refuerzo ines– perado, acrece la tentación. Hay en San Luis cincuenta presos más, montoneros y desertores, que les brindan esperanzas o les formu– lan mentidas promesas de ayuda. Sospéchase pronto que los con– finados conspiran. Dupuy, imprudente de suyo y azuzado por los interesados en este drama, que diabólicamente se desenvuelve, en– tre bastidores, publica el famoso bando del 1<? de febrero de 1819, repleto de injurias y amenazas contra los conjurados. La sangre agarena hace su efecto. Ordóñez y sus consortes se deciden en for– ma enérgica y definitiva. XXIV Gánanse al cocinero de Dupuy, español como ellos; aprestan algunos palos, compran unos pocos cuchillos, armas únicas con que contarán para la descabellada empresa; y trazan el plan de ésta. Se dividirán en cuatro partidas, destinadas, una, a tomar el cuar– tel; otra, la cárcel; y las dos restantes a atacar, respectivamente, las casas del teniente gobernador y de Monteagudo. Se da el man– do de la primera 21 capitán La Madrid y el de la segunda al capi– tán Salvador; confían la tercera al capitán Gregorio Carretero; la última procederá, previa atenta vigilancia, visto el resultado de las precedentes. Logrado el objetivo inicial, que -bien se comprende– es adueñarse de cuantos elementos de guerra hubiere en la pobla– ción, imperar en dla a pleno arbitrio y poder obrar desembaraza– damente, se dirigirán, ya bien armados y municionados, al sur de Chile, y se unirán a las montoneras realistas que allí todavía man– tienen en alto el estandarte de su rey. Se fijan, para el cuádruple y simultáneo asalto, las primeras horas del 8 de febrero. Efectivamente, aquel día, a las nueve en punto de la mañana, los cuatro insignificantes, pero heroicos grupos, salen de sus alo– jamientos, cada cual en pos de llenar la peligrosa consigna que le ha tocado en suerte. Sólo Marcó del Pont y González Bernedo que– dan excluídos: se imora por qué. Aunque Ordóñez, Primo de Rive– ra y Morgado, como directores del complot, no entren en el perso– nal de determinada partida, y decidan estar a la mira de cualesquie– :rn incidencias surgentes de la acción total. para tomar medidas en el acto y sobre el terreno; a última hora interpólanse en el grupo de Carretero, y penetran con éste en el despacho de Dupuy. Llega el instante solemne.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx