Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

PRIMER GABINETE REPUBLICANO 463 XVII El gobierno chileno mira con miedo y prevención al famoso y popular guerrillero doctor don Manuel Rodríguez. Este es amigo y acérrimo partidario de José Miguel Carrera, que, anheloso de ven– gar a sus hermanos, hace contra el régimen imperante activa pro· paganda de desprestigio. Calúmniase a Rodríguez diciendo que cons– pira; y, no obstante el nimbo de gloria en que se envuelve la no– ble cabeza del legendario montonero de Colchagua, es, entre las protestas silenciosas de los ciudadanos independientes, reducido a prisión en Valparaíso y de allí enviado a Quillota. En el camino Rodríguez es asesinado por el propio oficial a quien se ha enco– mendado su custodia (15). Con el tiempo llega a levantarse el im– penetrable velo que al principio encubre esta otra iniquidad. Mon– teagudo aparece, en el fondo de la horripilante tragedia, como tras– misor de la lúgubre consigna, es él quien encarga al custodio asegu– rar al prisionero y añade misteriosas "prevenciones, que se han to– mado como una orden emanada de autoridad superior" (16). XVIII Estos oscuros manejos, que, no obstante la más estudiada re– serva, se llegan a traslucir, despiertan en contra suya la prevención y el desapego no disimulados de algunos, y especialmente de los au– xiliares argentinos. Sus compatriotas tienen, por cierto, muchas y muy feas cosas qtte motejarle. Monteagudo, dolorido y airado, ora para imponerse solo, ora para vengarse, inicia una campaña a la Maquiavelo: chismea e intriga. Pronto surgen graves disensiones y disgustos entre argentinos y chilenos; y, lo que es peor, lo que en– loquece a San Martín, cuyos proyectos libertadores del Nor-Pacífi– co pueden quedar dados al traste con la deplorable reyerta, entá– blanse odiosas y agrias disidencias entre el Director chileno y el plenipotenciario platense, Tomás Guido. La logia de Lautaro y San Martín descubren por fin cuál es la sucia y removida fuente de que emanan tales turbulencias, tan dañosas para la alianza de los dos pueblos, como, por eso mismo, fatales para los altos proyectos que (15) Rudecindo Alvarado, el general de cuatro años después. Ya le en– contramos en el Perú. (16) López, Revista del Río de La Plata, t. VIII, pág . 281.-Barros Arana Historia de la Independencia de Chile, t . IV, págs. 569 y sgtes.- Fregeiro, op: cit., pág . 187.

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