Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
444 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ de que m'4. designios son sorprender vuestra confianza. Mi nombre es ya bastante ·célebre para que yo lo manche con la infracción de mis promesas, aun cuando se conciba que, como particular, pueda. faltar a ellas. Por último, declaro los artículos siguientes, para po– ner el sello a las garantías que antes he dado. "J'!-Todo español que, fiado en la prntección de mi palabra, continúe pacíficamente en el ejercicio de su industria, jurando la independencia del país, y respetando el nuevo gobierno y leyes es· tablecidas, será amparado en su persona y propiedades". "2?.-Los que no fiasen en ella, se presentarán, en el término antes señalado, a pedir sus pasaportes y salir del país con todos sus bienes muebles". "3'!-Los que permaneciesen en él, protestando su confianza en el gobierno, y sin embargo trabajasen contra el orden ocultamente, como tengo noticia lo practican algunos, experimentarán todo el ri– gor de las leyes y perderán sus propiedades". "Españoles! Bien conocéis que el estado de la opinión pública es tal, que entre vuestros mismos hijos hay un gran número que ·~cecha y observa vuestra conducta. Y o sé cuanto pasa en lo más re– tirado de vuestras casas. Temblad, si abusais de mi indulgencia! Sea esta la última vez que se recuerde que vuestro destino es irrevoca– ble, y que debéis someteros a él, como el único medio de conciliar vuestros intereses con los de la justicia". XXIX Este modo de hablar y de proceder era contradictorio de todas las declaraciones y promesas formuladas en otras ocasiones por el hombre mismo que los empleaba, como ·que, al emprender la expe– dición destinada a conquistar la independencia del Perú, había, desde Valparaíso, hecho constar solemnemente que "no venía a hacer la guerra a las fortunas ni a · las personas", sino que emplearía sus elementos de venganza (sic) "contra los enemigos de la libertad Y de la independencia" (se entiende, por supuesto, contra los enemi– gos armados); por el hombre que de modo simultáneo, había pro– metido precisamente a los españoles, "del modo más positivo" que sus "propiedades y personas serían inviolables", y que, de "coope– rar a la grande obra" (se entiende también por la prescindencia o cooperación pasiva; no por la activa, que, siendo en casos seme– jantes la apostasía y la traición, a nadie obligan) -serían conside– rados y "tratados como ciudadanos'.' del país próximo a libertarse.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx