Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

EL PROTECTORADO 435 una anarquía que nada revelaba existir. Ese curioso documento de– cía así: "Excmo. Sr.:- Cuando V. E. se dignó confiarme la dirección de las fuerzas que debían libertar al Perú, dejó a mi cuidado la elección de los medios para emprender, continuar y asegurar tan grande obra. Un encadenamiento de sucesos prósperos, desde el principio de la campaña, y la ocupación de esta capital, habrían satisfecho a V. E. del empeño con que he procurado llenar su con– fianza y cumplir mis votos por la independencia de la América''. "Mas, en el estado en que se hallan mis operaciones militares, y a la vista de los esfuerzas que aún hacen los enemigos para frus– trar mis planes, faltaría a mis más caros deberes, si, dejando lu– gar por ahora a la elecció~ personal de la suprema autoridad del territorio que ocupo; abriese un campo para el combate de las opiniones, para el choque de los partidos, y para que se sem– orase la discordia, que ha precipitado a la esclavitud o la anar– quía a los pueblos mas dignos del continente americano". "Destruir para siempre el dominio español en el Perú, y po– ner a los pueblos en el ejercicio moderado (sic) de sus derechos es el objeto esencial de la expedición libertadora. Mas es necesario purgar esta tierra de la tiranía y ocupar a sus hijos en salvar su patria, antes que se consagren en bellas teorías y que se dé tiem– po a los opresores para reparar sus quebr-antos y dilatar la gue– rra. Tal sería la consecuencia necesaria de la convocación de asam– bleas populares o de colegios electorales, si de este origen hubiese de emanar en las presentes circunstancias el poder central y reor– ganizador; porque, habiendo gravitado sobre el Perú la fatal edu– cación colonia( del gobierno es.pañol, no puedo prometerme aquí diversos efectos de los que por igual principio hemos llorado en otros pueblos de la América". "Apoyado en estas razones y en la dilatada experiencia, he reasumido en mi persona la autoridad suprema del Perú con el título de Protector, hasta la reunión de un congreso soberano de todos los pueblos, en cuya augusta representación depositaré el mando y me resignaré a residencia. Entonces no quedará un vacío a los liberales sentimientos de V. E., el mundo culto decidirá y la posteridad imparcial hará justicia a mis procedimientos. En– tonces, en fin, el heroico pueblo que V. E. manda, recibirá, por medio de sus esfuerzas, la gratitud de los peruanos, en indepen– dencia y libertad". "Ninguna otra mira que el bien de mis conciudadanos, y res– ponder fidmente de la responsabilidad que he contraído ante V. E.

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