Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
430 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ y si en ello estriba la diferencia entre la evolución meramente orgá– nica y la evolución estrictamente anímica, con el concepto grandioso del "human achievement", o sea de "la obra humana", propiamente liumana por esencia y potencia ( 19): ¿qué lógica, qué sentido pue– den tener estas afirmaciones, que, en la presuntuosa forma de filo– sofía histórica, pretenden interpretar los actos y los hechos de los superhombres, rebajándolos a la categoría de simples exteriorizacio– nes del instinto, cohibido por el ambiente; de fenómenos fatales ve– ~etativo-fisiológicos, regidos por las leyes y los azares de una pasivi– dad impuesta, sin iniciativa y sin acción? ¿Por qué la influencia laxan– te de la Capua de los libertadores, así como adormeció la fortaleza y cegó la previsión del héroe, no dulcificó la ferocidad de Monteagu– do, su terrible ministro? ¿Por qué, a su vez, no se anularon y desva– pecieron el ardiente entusiasmo de Bolívar y la prudente longanimi– dad del vencedor de Ayacucho? De más es detenerse en argumenta– ción tan vacía. XV Ya hemos demostrado hasta la saciedad (20): l? que los perua– nos no hicieron jamás oferta alguna del poder a quien -aun admiti– do tan falso aserto- ya se lo había tomado manu militari contra– :rfamente a todo principio; 2<.> que, hecho "un llamamiento al pueblo", ~:lado el fresco ejemplo de Chile, y siendo cierta, como es, la afirma– Fión de Paz Soldán, de estar a la sazón ''moviéndose secretamente diversos partidos", la elección popular habría dado resultados opues- · tos a los propósitos del Protector; y 3<.> que, precisamente, "la pru– dencia y el éxito de la lucha empeñada", "la previsión", el ''instinto" político, militar y hasta patriótico, que es incuestionable suponer en un americano como San Martín, que habíase mostrado ºempeñoso en coronar la emancipación del continente; y la necesidad de una jui– ciosa "subordinación a las exigencias de la guerra", y de una autori– dada que fuese "fuerza eficiente' para la misma, aconsejaban no hundirse en el abismo de detalles y cuidados de la administración, sino huir del desempeño de una autoridad que habría de ser, como fue, ''un estorbo y un peligro". Y agregaremos ahora, sucintamente, para no fatigar al lector con refutaciones detenidas, en cierto modo superfluas, que no podía ser "ambición lgítima" la de un extr año, por muy útiles y merito– rias que fuesen su persona, su ayuda y su presencia, relativamente a (19) Posad a, prólogo a la Sociología de Lester Ward. (20) Loe. cit.
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