Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

EL PROTECTORADO 421 "Conviniendo, pues, a los intereses del país la instalación de un gobierno vigoroso, que le preserve de los males que pudieran producir la guerra, la licencia y la anarquía; por tanto, declaro lo siguiente: "J?-Quedan unidos, desde hoy, en mi persona, el mando sw premo, político y militar, de los departamentos Libres del Perú, bajo el título de Protector". "2?-El Ministerio de Estado y Relaciones Exteriores está en– cargado a don Juan García del Río, secretario del Despacho". "3?-El de _la Guerra y Marina, al teniente coronel don Ber· nardo Monteagudo, auditor de guerra del ejército y marina, se· cretario del Despacho". "4?-El de Hacienda al Dr. D. Hipólito Unánue, secretario del Despacho". "5?-Todas las órdenes y comunicaciones oficiales serán fir· madas por_ el respectivo secretario del Despacho y rubricadas por mí; y las comunicaciones que se me dirijan, vendrán por medio del ministerio a que correspondan". "6?-Con la posible brevedad se formarán los reglamentos ne– cesarios para el mejor sistema de administración y el mejor ser– vicio público". "7?-El actual decreto sólo tendrá fuerza y vigor hasta tanto que se reúnan los representantes de la nación peruana, y deter– minen sobre su f arma y modo de gobierno". VII Hemos dicho que este decreto, en que la anticipación de la dis– culpa es confesión de la falta que por él se comete, no se funda en causas reales; sino en pretextos, de apariencia más o menos plausi– ble; como que los supuestos motivos de la usurpación resultan más bien razones conducentes a la solución opuesta. Desde la llegada a Pisco, en que, por inexistencia política de la entidad sociológica que se pretendía emancipar, se pudo explicar y aún aplaudir el forzado desempeño de una autoridad que todavía nadie podía ejercer; las circunstancias, en vez de permanecer las mismas, habían variado completamente. Toda la sección septentrio– nal del Perú era ya libre, y la gran zona independizada había llegado a disponer de una capital consagrada e histórica, que, por su ambien– te de superior cultura, hallábase en situación de dar vida a un orga– nismo gubernamental propio, constituido convenientemente. y bien estaba que tal organismo no se extremara hasta el punto de convocar

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