Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
420 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ riado aquellas circunstancias, puesto que aún hay en el Perú ene– migos exteriores que combatir; y, por consiguiente, es de necest· dad que continúen reasumidos en mí el mando político y el mt– litar". "Espero que, al dar Pste paso, se me hará la justicia de creer que no me conducen ningunas miras de ambición, y sí sólo la con· veniencia pública. Es demasiado notorio que no aspiro sino a la tranquilidad y al retiro después de una vida tan agitada; pero tengo sobre mí una responsabilidad moral, que exige el sacrificio de mis más ardientes votos. La experiencia de diez años de revo– lución en Venezuela, Cundinamarca, Chile y Provincias Unidas del Río de la Plata, me ha hecho conocer los males que ha ocasio– nado la convocación intempestiva de congresos, cuando aún sub– sistían enemigos en aquellos países. Primero es asegurar la inde– pendencia,· después se pensará en establecer la libertad sólidamen– te. La religiosidad con que he cumplido mi palabra en el curso de mi vida pública, me da derecho a ser creído; y yo la compro– meto, ofreciendo solemnemente a los pueblos del Perú que, en el momento mismo en que sea libre su territorio, haré dimisión del mando, para hacer lugar al gobierno que ellos tengan a bien exi– gir. La franqueza con que hablo debe servir como un nuevo ga– rante de la sinceridad de mi intención. Y o pudiera haber dispues– to que electores nombrados por los ciudadanos de los departamen· tos libres, designasen la persona que debía gobernar hasta la reu– nión de los representantes de la nación peruana; mas como, por una parte, la simultánea y repetida invitación de gran número de personas de elevado carácter y decidido influjo en esta capital, para que presidiese a la administración del Estado, me aseguraba un nombramiento popular,· y, por otra, había obtenido ya el asen– timiento de los pueblos que estaban bajo la protección del ejér– cito libertador, he juzgado más decoroso y conveniente el seguir esta conducta franca y leal, que debe tranquilizar a los ciudadanos celosos de la libertad". "Cuando tenga la satisfacción de renunciar el mando y dar cuenta de mis operaciones a los representantes del pueblo, es– toy cierto de que no encontrarán, en la época de mi adminis– tración, ninguno de aquellos rasgos de venalidad, despotismo y co– ~rupción, que han caracterizado a los agentes del gobierno espa– n_ol en 1!mérica. Administrar recta justicia a todos, recompensan– ª~ la virtud Y el patriotismo, y castigando el vicio y la sedición en. don~e quiera que se encuentren, tal es la norma que reglará mis acciones, mientras esté colocado a la cabeza de esta nación".
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx