Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA 411 aunque sereno, paladeando satisfecho aquella embriagadora explo– sión de la gratitud y el entusiasmo público, superior a sus deseos y esperanzas (26). Avanzó el desfile. Repitióse ceremonial idéntico en todas las otras plazas principales de la ciudad. Tres horas después, estaba el cortejo de regreso en la plaza mayor. Allí la concurrencia oficial toda, y el pueblo en masa, detuviéronse ante la galería de palacio ocupada por ''el inmortal e intrépido lord Cochrane", y rindieron a éste la más ruidosa y frenética de las ovaciones. En la noche efectuáronse el regio baile y el ambigú dados por el Ayuntamiento en homenaje al general San Martín, con presencia de lo más selecto de la sociedad de Lima y del elemento oficial. "La asistencia -dice la Gaceta- de cuantos intervinieron en la procla– mación de la mañana; el concurso numeroso de los principales ve– cinos; la gala de las señoras; la música, el baile, y, sobre todo, la presencia de nuestro Libertador, que se dejó ver allí mezclado entre todos, con aquella popularidad franca y afable con que sabe cautivar corazones; todo cooperaba a hacer resaltar más y más el esplendor de solemnidad tan gloriosa" (27). Entretanto, el pueblo entregábase, hasta altas horas de la noche, a toda clase de regocijos y manifestaciones patrióticas en las calles, atestadas de concurrentes y profusamente iluminadas. Así acabó aquel gran día, día inolvidable, día de bendición, cuya evocación -cualesquiera que hubiesen sido los yerros en que incu– rrió su protagonista- levanta en el alma una ofrenda de amor, un tributo de admiración, un himno de alabanza, de gratitud y de gloria, nobles y justicieros, para con el Padre de la Patria peruana; hecho el de la fundación de ésta, a la verdad importantísimo, porque, co– mo asienta Mitre, "marca una época: la de -la independencia de la última de las colonias españolas en la América del Sur" (28). (26) Mitre, citando a Basil Hall, que también asistió a la proclamación, dice que la actitud de San Martín fue correcta y sin afectación; refiere que "los rasgos de su fisonomía revelaban al principio ligeros movimientos de im– paciencia", como "si no se perdonase a sí mismo el prestarse a una escena de aparato" (olvida lo que él mismo relata, al hacer San Martín cosa igual en Mendoza); y agrega: "Si este embarazo fue real, pasó rápido como el re– lámpago: no tardó en recobrar su acostumbrada serenidad, y paseó la mirada benévola por todos los. que le rodeaban''. Ob. cit., tomo III, págs. 180 y 181. (27) Num . 7, tantas veces citado. (28) Ob. ref., t. III, pág. 179.- Mitre, en esas palabras alude no a la proclamación oficial del 28, sino a la popular del 15. ' '
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx