Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
410 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Hácese la primera parada en el tabladillo de la plaza mayor, colocado, al centro de ésta, junto a su elegante fuerte, con el frontis hacia el portal de Escribanos, y los extremos hacia la portada de pa– lacio y el Callejón de Petateros (23). Pronto, sobre el entarimado, se destaca la silueta del gran Prócer, rodeada en el acto por las de quie– nes le acompañan de cerca. Recibe de manos del marqués de Mon– temira el estandarte ya descrito; abrázalo con la siniestra, cual si fuese a estrecharle contra su gran corazón; y, extendiendo la diestra sobre el mar de cabezas hump.nas que olea y ruge a sus pies, indica que debe hablar, demanda atención, aguarda la cesación del bullicio; y luego, en medio del más profundo silencio, pronuncia, pausada, majestuosamente, con dicción distinta, con voz potente y vibrante, cual si arengase a sus legiones en el campo de batalla, aquellas fa– mosas palabras, que, como bien dijo entonces el periódico oficial, han permanecido y "permanecerán eternamente esculpidas en el co– razón de todo peruano": El Perú es,. desde este momento, libre e in– depediente por. la voluntad general de los pueblos, y por la justicia de su causa, que Dios defiende! Coge en aquel instante el pendón con la diestra, y, alzándolo, extendiéndolo y batiéndolo sobre el tre– mulo y alborozado concurso, "en el tono de un corazón anegado en el placer y puro y celestial que sólo puede sentir un ser benéfico, excla– ma "repetidas veces" (24): ¡Viva la Patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia! Rompen simultáneamente las atronadoras salvas de la artillería y el repiqueteo tenaz del centenar de torres que se empinan sobre la ciudad. Del tablado y de los balcones llueven multitud de medallas conmemorativas y monedas de plata y oro (25). El ejército presenta las armas a la nueva Patria emancipada y libre. Resuenan las trom– petas y los tambores. Estallan en entusiastas melodías las bandas militares. Corriente eléctrica, jamás sentida, sacude todos los cuer– pos; emoción inefable oprime los corazones; y lágrimas furtivas de patriótica fruición asoman trémulas a muchos ojos. Grito y aplauso estruendoso, que revientan, descienden un momento y tornan a re– ventar, como los tableteos y rugidos de prolongado trueno -respon– den a las exclamaciones del Héroe, que se yergue sonriente y pálido (23) Hoy pasaje Olaya. (24) Todas las frases puestas entre comillas son de la Gaceta cit., Núm. 7, del 1 ~ de agosto. (25) "Las efusiones del alborozo general se manifestaron de diversas ·ma– neras, y especialmente con arrojar, desde el tablado y los balcones, no sólo medallas de plata con inscripciones que perpetúen la memoria de ese día, sino también toda especie de monedas, pródigamente derramadas por muchos vecinos y señores, en que se distinguió el ilustre colegio de Abogados", Id.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx