Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
412 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ XXVI Dio, aunque con justicia, la nota discordante lord Cochrane. Las medallas distribuídas a los asistentes en los tabladillos, y arrojadas al pueblo desde los balcones, llevaban en el anverso un sol, con esta inscripción: "Lima libre juró su independencia en 28 de julio de 1821"; y en el reverso un laurel, con esta otra, mera con– tinuación de la precedente: "Bajo la protección del Ejército Liber– tador del Perú, mandado por San Martín". Puesta una de dichas medallas en manos de Cochrane, cuya prevención hacia San Martín iba ahondándose más cada vez, no sólo no disimuló su disgusto, sino que manifestó, a las claras y sin reser– va, la dolorosa sorpresa que causábale tal inscripción, en que se ha– bía prescindido por completo de la escuadra y de su jefe, como si no existieran o no hubieran hecho nada por la independencia del Perú; siendo así que, dice el Almirante, "tenía la conciencia de que él y los oficiales de su mando habían sido sus principales cooperadores". Llegó tal actitud a noticias de San Martn; y, aunque nada prac– ticó de pronto para satisfacer a sus émulos, hízolo diez días des– pués, en carta del 7, cuando agriada la disputa surgente de la de– mora en el pago de la escuadra, y multiplicadas las dificultades entre los dos próceres, San Martín, con su ingénita moderación, contestaba a las violentas acometidas de Cochrane en la forma si– guiente: "Me es muy lisonjero declarar a Ud. que a la cooperación de las fuerzas navales ha debido el Perú mucha parte de su libertad. Esto mismo se habría expresado en la moneda de la jura, si en el torbellino de negocios que me cerca, hubiera podido atender a la inscripción que se me presentó por modelo. Ud. me ha oído tributar de un modo público mis aplausos al mérito y señalar al héroe" (29). XXVII Al día siguiente, 29, domingo, cantóse en la catedral solemne Te– Deum y pontificó el Arzobispo en una misa de acción de gracias, a la que, en medio de extraordinaria y regocijada multitud, concurrie– ron, ya a pie, todos los funcionarios y corporaciones asistentes a la ceremonia oficial del día anterior. En esa misa ocupó la cátedra sagrada, para ensalzar y comentar el grandioso hecho de la víspera, uno de los oradores religiosos más notables de la época, Fray Jorge Bastante, padre lector de la orden de San Francisco. Terminada la (29) Memorias de Lord Cochrane, pág . 159 .
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