Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

PROCLAMACION DE LA INDE PENDENCIA 405 margen a comentarios y chismes, eludió el concurrir a la manifesta– ción de simpatía rendida al gran marino, para lo cual desde tem– prano se recluyó en La Legua. Así desembarazado Cochrane de la, para él, odiosa presencia y fría gravedad de su émulo, pudo recibir, sin limitación ni reservas, las fervientes felicitaciones y los aplausos con que le honró la ciudad entera; y se manifestó con todos por demás atento, expansivo y afectuoso (14). En la misma tarde regresó a la escuadra y, deseoso quizá de jus– tificar aquellas extraordinarias distinciones, y -aún más- de co– rresponder a ellas, preparó incontinenti otro golpe contra los rea– listas. Cinco días después -el 24- ordenó al capitán Crosbie tri· pular únicamente sus botes, penetrar con ellos en el Callao, y cor– tar cuantas embarcaciones del adversario pudiera traer consigo. Crosbie, según propia frase del Almirante, desempeñó la comisión "de la manera más bizarra". El 25, como para añadir esa solemni– dad al día en que publicábase el bando de proclamación de la inde– pendencia, llegaba a Lima la nueva que el sereno y valiente Crosbie había, en esa propia mañana, puesto a disposición de su jefe las presas siguientes: buquse mercantes San Fernando y el Milagro, corbeta de guerra Resolución y muchas lanchas; todo, después de incendiadas dos embarcaciones más, fondeadas a sólo un tiro de fusil de las baterfos (15). El suceso se había efectuado en la noche. XXI Redactado el 22 y firmado por San Martín en la mañana del 23 ( 16), publicóse el 25, con el mayor aparato, el bando nunciativo de la proclamación de la independencia. ''Por cuanto -decía- esta ilus– tre y gloriosa capital ha declarado, así por medio de las personas visibles, como por el voto y aclamación general del público, su vo– luntad decidida por su independencia, y de ser colocada en el alto grado de los pueblos libres, quedando anotado en el tiempo de su existencia, por el día más grande y glorioso, el domingo 15 del pre– sente mes, en que las personas más respetables suscribieron el acta (14) ''El general San Martín rehusó asistir a esta demostración de fe– licitaciones, quedándose en la Legua ... Seguramente no le agradaron esas demostraciones, hechas a uno que, como capitán general que él era, podía con– siderar su subordinado, mucho más desde que a él no se las habían hecho". Cochrane, Memorias, pág. 142. (15) Memorias, cits., pág . 144. (16) Así lo dice terminantemente el Núm . 4 de la Gaceta del Gobierno del 23 de julio, y no debe dejar duda, porque bando y Gaceta fueron redac– tados por Monteagudo, que, mejor que nadie, debía saberlo.

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