Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LIMA ENTRE UN CIRCULO DE HIERRO 315 de las panaderías, para anticiparse a comprar el pan a precio cuá· druplo"; y, en medio de molestias, forcejeos, injurias y a veces cho· ques a viva fuerza, ''considerábase dichoso todo aquél que lo obte.. nía" ( 13). Al fin "los animales de matanza concluyeron; y el trigo y el arroz fueron enteramente consumidos" (14). Comenzóse enton– ces a comer "roscas de yuca, tortas de zanga" (15); y otras "tortas de maíz, que llevaron a mucnos al otro mundo" (16). IV No tardaron, efectivamente, en aparecer epidemias rasantes y mortíferas por la generalización de enfermedades, que el atraso de la medicina y de los médicos hacían lo posible para curar a la sazón; tales como la disentería. Los hospitales llenáronse de enfermos. Lle– garon éstos a tres mil. Tan sólo en el de Santa Ana albergábanse mil siete. Todos los soldados españoles y la mayoría de los autócto– nos serranos enrolados en el ejército realista, cayeron en una tari– ma hospitalaria; los más, sin esperanza de restablecimiento. Dice un testigo ocular, en Memorias tan curiosas cuanto poco conocidas, que "el número de los enfermos que diariamente acudían a los hos– pitales, era inmenso; y tanto, que ya no había dónde colocarlos, ni tampoco alimento que darles; de modo que el lugar que escogían para aliviar sus males, era precisamente el sitio donde encontra· han la muerte"; y que "no era cosa extraña ver caer muertos en las calles a muchos limeños, ya fuese aniquilados por la necesidad, ya por los funestos efectos de la epidemia" (17). No bastando para el (13) Id. id . id. (14) Mariátegui, op. cit., 42. (15) Gaceta del Gobierno independiente de Lima, t. JI, núm. 29, del 2 de octubre de 1822, donde literalmente se dice: "Comemos buen pan, y no roscas de yuca, ni tortas de maíz y zango, como en tiempo del dominio español".– Notas a un artículo del Boletín del ejército realista publicado en Jauja el 5 de agosto del mismo año. (16) Mariátegui, Anotaciones, loe. cit. (17) Memorias de un soldado (el militar español Arrieta) insertas en la Revista Nacional de Buenos Aires. V. el t . VIII, pág. 123, passim.-Tales Me– morias, que, como se dice en el texto, son muy curiosas y, por ello, intere– santes, exponen que ''la escasez de comestibles, la mala calidad de los pocos que llegaban a conseguirse, y el mal clima de la costa, hicieron se pronunciase una horrible epidemia"; que "la ciudad llegó a verse en el más extremo conflicto, por el hambre y las enfermedades"; que ''los recursos se hacían ca– da día más escasos"; y que, en fin, "las causas de que padecían tantos males, parecían estar muy al principio, para que se pudiese concebir esperanza de que llegasen a cesar'' . . . ¡Qué ansiedad (exclama al acabar el triste cuadro), que miseria, que desesperación! ". . . Rev . y t . cits., pág . 115. Lo del mal

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx