Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LIMA ENTRE UN CIRCULO DE HIERRO 313 daba en él cobró precios fabulosos. Los mercaderes, atentos a su lucro, iniciaron escandalosa explotación, que si llevólos a fuerza de oro, a casa de los ricos, condenó a una miseria horrenda e irre– mediable a las clases pobres. III Carta de Lima, dirigida a Monteagudo, editor y redactor de El Pacificador del Perú -decenario que, como sabemos, publicaba bieron a ''vergonzosas especulaciones de los jefes encargados del bloqueo, quienes a ellas se entregaron más de una vez, no cumpliendo estrictamente su deber" (op. cit., vol. I, pág. 162); pero esta terrible aseveración es combatida acremente por Mariátegui, en el pasaje que copiamos en seguida: "Falso que los bloqueadores se hubiesen prestado a especulaciones. Ni lord Cochrane, ni ninguno de sus subordinados, dejaron entrar embarcaciones de ninguna espe– cie con víveres, ni con otros efectos. No se lo han reprochado al almirante sus enemigos; y ni en los libros de la aduana, ni en la capitanía del puerto, ni en el tribunal de cuentas, se encuentra un comprobante de la temeraria y vulgar acusación del autor (Paz Soldán) contra la marina bloqueadora. Ha– bría, en estas oficinas (cuando menos) constancia de los derechos pagados. Por el contrario, los comodoros inglés y americano reclamaban continuamen– te contra el almirante, por la estrictez con que procedía. Especuladores que a todo se exponen, cuando hay esperanzas de fuerte lucro, intentaron intro– ducir comestibles por diferentes caletas; y sólo lograron su ruina. Muchos fueron apresados, y otros tuvieron que escapar, sin lograr su objeto, y que sufrir pérdidas... ¡Gracias al celo y vigilancia de los bloqueadores!"-Op. cit., pág. 59.- Tratándose de los guerrilleros, el propio Mariátegui dice que ''no hubo uno solo que permitiese pasar víveres a la ciudad" .- "¡Pobre -ex– clama- el jefe de guerrillas que lo hubiese intentado! Habría sido depuesto por los suyos. Soldados voluntarios, desconocían toda orden ilegal. Ellos no permitían que bajasen víveres de la sierra. Perseguían a los que salían de Lima a recoger ganado, y a ellos se debió el asedio. El único lado descubierto fue el de Cañete; pero, de estos lugares y los intermedios, sólo venían recuas de la hacienda de Bujama, con aceite de higuerilla, que servía para el alum– brado de los patios y de las puertas de calle; pero aun esto desapareció a prin– cipios del año. Uno que otro traía chancacas que se elaboraban en San Pedro, hacienda de Lurín, y aun del propio Cañete. - El que esto escribe mandó un mozo con dinero, para comprar papas y quesos para su familia, y llevando cartas para los principales guerrilleros; y, sin embargo que de quien les escri– bía recibían servicios, no consintieron que viniesen esos comestibles. Vulgari– dad es, pues, lo de que los bloqueadores se entregaron a vergonzosas especula– ciones".-Id. loe. cit. 59 y 60.-En fin, más adelante asegura que, "concedido el armisticio, procuraron (los españoles) mandar agentes a la sierra, para traer ganado y comestibles; pero no lo consintieron los guerrilleros, ni hubo ameri– canos que se prestaran a salir a la sierra. Si uno que otro lo intentó, el resulta– do fue que los montoneros no consintieron en ningún manejo; que sostuvieron el asedio; y que el consejo de no permitir introducir víveres, fue dado y eje– cutado" .- Id., pág . 60 .

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