Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

312 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ aceite de higuerilla, alguna chancaca y demás limitados productos de la provincia (4). De lea, Pisco y Chincha, no podía ya aguardarse nada, ora por la presencia allí de Miller y de Cochrane; ora, a la partida de éstos en sentido sur, por haber ambos barrido con todas las existencias de esos lugares, varias veces invadidos por los inde– pendientes. En los primeros meses de 1821, la cosecha de maíz y de yucas (en el valle del Rímac) había sido abundantísima, y ayudado a satisfacer las premiosas necesidades de la afligida población; pero consumiéronse pronto esos productos, sin sustitución posible de esa o de otra especie. Habíase intensificado la pesca en las proximidades del Callao, en los días y las horas que la escuadra bloqueadora de– jaba libres -que eran pocas-; y de esa pesca, que se declaró acce– sible a todos, por disposición virreinal, suspensoría de las disposicio– nes de privilegio que antes la limitaban, pudo suplir la falta de car– ne durante algunos meses, hasta que la extremada vigilancia de la armada la tornó poco menos que imposible ( 5). Hasta abril, por especulación, descuido o tolerancia de los subalternos de Cochrane, o de Cochrane mismo, se gozó de algunos paréntesis de provisión benévola y extraordinaria, que luego elimináronse definitivamente, merced a las sanciones y la vigilancia del general en jefe (6). La es– casez más absoluta empobreció el mercado, y lo poco que aún que- (4) Mariátegui, Anotaciones, etc., pág. 42. (5) Mariátegui, op. et loe. cit. (6) Afirma Bulnes, con documentos inéditos a la vista (notas de San Martín, de 3 de marzo y 5 de abril de 1821, fechas en Huaura), que "en fe– brero llegó al Callao la fragata Miantinomo, en viaje de Valparaíso, trayendo a su bordo a los prisioneros españoles que habían sido canjeados por el virrey, comunicaciones y correspondencia para el ejército libertador'', y, por supuesto, víveres; que "la fragata, valiéndose de la momentánea ausencia de la escua– dra, entró en el puerto, descargó su cargamento de víveres, y entregó al virrey la correspondencia que debía poner en manos de San Martín" (nota ref. de marzo 3); y que ''más tarde, cuando montaba la guardia del Callao la fragata Independencia, mandada por el capitán Forster, entraron en el puerto, bur– lando el bloqueo, cuatro buques, con cargamentos de armas y harina, que fue– ron el General Brown, el Eduardo Allen, el San Patricio y una goleta" (nota de abril 5) .- Autor cit., op. ref. t, II, pág. 118 .- El historiador chileno, a este propósito, pregúntase si esas '''interrupciones del bloqueo eran ocasiona– das por neblinas de la costa; o protegidas por la escuadra, dominada a la sazón por las exigencias de la marinería"; añade que "así se dijo en aquel tiempo''; que es indudable hubo ocasiones en que lord Cochrane o sus ofi– ciales ''incurrieron en falta y omisión, considerando legítimos cuantos recur– sos pudieran aliviar la desesperada condición de la marina''; y acaba asentan– do qu~, ''cuando se tiene el sentimiento de la justicia y el respeto de la verdad histórica, no se pueden aceptar, sin suficientes pruebas, imputaciones seme– jantes contra el honor de hombres ilustres".- Op. et vol. cit., págs. 118 y 119 .- Para Paz Soldán, al contrario, estas provisiones extraordinarias se de-

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