Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

LIMA ENTRE UN CIRCULO DE HIERRO 311 quiera partidas realistas destacadas, capturando los contingentes de dinero y de víveres, ahuyentando las comunicaciones, espantando a los comerciantes en subsistencias, intranquilizando y manteniendo en perpetua vela a, los soldados hispanos de la capital y C.el campa– mento fortificado de Asnapuquio, en los que infundían ciego pánico la audacia y la frecuencia de sus correrías, en que había impreso uniélad y método la jefatura superior y única de Isidoro del Villar, nominado y denominado oficialmente "comandante general de las partidas de guerrillas". Era esta la "guerra de recursos", encauzada con meros elementos civiles armados, pero sistematizada conscien– te, militar, eficientemente. Ejes y centros típicos de aquellos heroi– cos grupos de "partidarios", que, a veces, según ya lo narramos, infirieron quebrantos terribles y cruentos a cuerpos de línea tan respetables como los conducidos por Rodil, Valdés y Ricafort {pues– to este último a punto de morir), eran los famosos Manrique (Juan y José Antonio), Rodríguez y Navajas, Guzmán y Buitrón, Zárate y Manzano, Elguera y Bao, Palomo y Delgado, Polo y Prada, Algorta y Ayulo, Cordero y Velapatiño; y, con ellos y sobre todos ellos, el glorioso Huavique, el fantástico Vida!, el rico abnegado Vivas, Ni– navilca el esforzado y el gran Quirós, el regenerado, el noble, el in– vencible. 11 Ello es que la acción de estos numerosos y denodados patriotas, que eran la verdadera y única vanguardia de San Martín, habían reducido a los enemigos de la libertad al estrechísimo espacio des– crito por la concisa palaora de Arenales; o sea al "pequeño triángulo comprendido entre la portada de Maravillas, la posición de Asna– puquio y los castillos del Callao" (3). Se comprende que, así, cerra– do ese puerto, y, con él, por el incesante voltejeo de los buques, los de Chorrillos, Ancón y Huacho; cerradas las vías de los diversos valles costaneros; y, en fin, cerradas todas las quebradas y sierras circunaantes por las guerrillas, el comercio se volvió nulo, y em– pezaron a escasear y encarecer, de modo alarmante, toda clase de víveres y bastimentos. Las dos grandes fuentes de recursos -los pueblos septentrionales del virreinato y los centrales de la mesa de Junín; poseedores, aquéllos, de azúcar y arroz; y éstos de harinas, trigo, ganado, etc.-, habían quedado definitivamente clausuradas por la interposición de las fuerzas independientes; y apenas si que– daba abierto un boquete único: el de los valles de Lurín, Lunahuaná y Cañete, de los cuales uno que otro vivandero presentábase con (3) Memorias, pág . 108.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx