Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
276 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ nidad conveniente participarían a Guido y sus colegas el rechazo, lamentable pero ineludible, de la proposición monarquizante, ex– clusiva del rey Fernando; y 2? que ambos comisionados, anuncia– rían una contrapropuesta, mas viable y ventajosa que la desechada, y que, ya lo verían, resultaría conducente al mismo fin. En dicha contrapropuesta (reflexionaban los realistas), sin mo– dificar demasiado solución tan radical como la presentada por San Martín -aunque anteladamente admitida por todos, en comunica– ciones que de todos modos echarían una mácula de inconsecuencia ~obre sus autores-; en esa contrapropuesta, decimos faltaría, des– de luego el requisito esencial de Ja proclamación de la independen– cia inmediata; y hasta se introducirían detalles que, haciendo la contestación positiva en la forma, la ofrecería como inaceptable, en el fondo, para San Martín. Después ya se vería. Esto adoptado, La Serna constituyóse en Lima; reunió el día si· guiente, en palacio, a la Junta de Pacificación; se ratificó todo lo antedicho; se hizo que Valdes y García Camba en viaje ad hoc, llevasen la decisión tomada y anunciasen las variantes introduci– das, con la indicación novísima de la utilidad y comodidad comu– nes que habría en trasladar las conferencias a un punto mas cer– cano de Lima, verbigracia Miraflores (como si los corredores y sa– lones de Punchauca, y el solo nombre de este fundo, concitasen en su ánimo un remordimiento); y, dejando transcurrir seis días largos, como necesarios para la aludida traslación ( 1) a contar de la fa– mosa, aunque inútil entrevista del 2, expidiéronse las instruccio– nes pertinentes a los diputados virreinaticios, que en efecto diri– gieron, a sus colegas del bando opuesto, la comunicación consi– guiente, el 8 de junio. Así, subterráneamente, temiendo, con razón, la luz plena en que desenvuélvense las negociaciones de buena fe y los pactos lícitos, acabó la subterránea proposición de la monarquización peruana de Punchauca, y la acariciada instauración de un rey ... 11 En la comunicación del 8 de junio, quedaba, como se acaba de exponer, a un lado y olvidada la proclamación de la independencia, (1) Hemos hablado de comodidad .común, en cuanto a esta última, por– que se recordará que San Martín había convenido en aguardar la respuesta d~ su minuta proyecto, a bordo de uno de sus buques en el Callao. Dijo tam– bién que Punchauca era malsano {palúdico).
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