Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

CAPITULO VIII CONTRAPROPUESTAS Y MORATORIAS.- NEGOCIACIONES SECUNDARIAS.- TRASLACION DE LAS CONFERENCIAS A MIRAFLORES, PRIMERO. Y A LA CLEOPATRA DESPUES.– PRIMERA Y SEGUNDA PRORROGAS DEL ARMISTICIO.- FRACASO DE LA ENTREVISTA Y DE LOS PROYECTOS MONARQUIZADORES. I Vueltos los españoles a Asnapuquio, en donde parece que esa noche pernoctó el virrey, todo fue conferencias, discusiones y fan– taseas, acerca de la proposición sanmartiniana de un rey. Leyéron– se y releyéronse las líneas del proyecto que, con comentarios, aca– baba de presentar a La Serna el general patriota. Por supuesto que, en estas reuniones, exclusivamente militares, no hallábanse presen– tes los diputados realistas Abreu, Galdiano y Nájera, que habían quedádose en Punchauca, y cuya opinión monarquista indepen– diente (Abreu inclusive, como ya se dijo) no habían tenido aqué– llos escrúpulos de dar a conocer. Los pareceres, en Asnapuquio, estuvieron, como siempre ocurre, profundamente divididos. La Mar, con algún otro -quizá si Monet, que tan expansivo acababa de manifestarse en la comida, contra su carácter y costumbres- es– taban por la independencia con la monarquía. Valdés, si bien con– cordante con Canterac -como autor, con éste, de las propuestas extraoficiales de Chancay, y confidente íntimo de las cartas mo– narquizadoras de mayo- sostuvo, sin embargo, a todo trance, la in– conveniencia de decidir nada inmediatamente en el Perú; acto que juzgaba opuesto a la disciplina y, más que todo, usurpatorio de las atribuciones supremas del monarca; único, decía, llamado a resolver como cosa suya propia, lo que más conviniese a la metró– poli y a la dinastía. Después de muchas deliberaciones, defirióse a este último dictamen de Valdes; y, en consecuencia, se acordó: 1<? que el propio Valaes y García Camba en persona y en la oportu-

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